La crisis laboral se profundizó de forma alarmante en la Región de O’Higgins, luego que el último Boletín de Empleo del INE publicado esta mañana situara la tasa de desocupación regional en un 10,9% durante el trimestre móvil julio-septiembre.
La cifra no solo supera el 10,8% de la medición anterior, sino que rompe la tendencia histórica estacional de la zona.
En esta época del año, el mercado laboral debiese mostrar un alivio gracias a las contrataciones de la temporada agrícola, pero el agro no logró absorber el descalabro de otros rubros, elevando el volumen de cesantes locales a 53.846 personas.
El colapso se explica por una pérdida neta de 10.805 puestos de trabajo en doce meses, arrastrada por los severos desplomes de la industria manufacturera (-9,3%) y la minería (-11,5%).
La gran sorpresa del informe radica en la agricultura, motor tradicional de la región, que en vez de apuntalar el empleo gracias al tradicional impulso de primavera, sufrió un duro revés, donde el desempleo masculino cayó un 7,1% en el sector de Agricultura y Pesca.
Con un desempleo femenino en un crítico 12,2% y el masculino saltando a los dos dígitos (10,0%), la falta de dinamismo en el campo deja al descubierto la fragilidad estructural de la economía regional.
Ante la falta de contratos formales, los trabajadores se han visto obligados a refugiarse en la precariedad, empujando la tasa de ocupación informal hasta un complejo 30,1%.






