Tras la entrega del informe de Cuentas Nacionales por parte del Banco Central el pasado martes, se reabrió el debate sobre el verdadero estado de la economía chilena tras registrarse una caída interanual del 0,2 % en el segundo trimestre del año. Sin embargo, la palabra recesión no parece tener un sentido muy claro para el grueso de la ciudadanía, incluso llama a un grado de preocupación dados los indicadores de crecimiento y del mercado laboral en O’Higgins.
En conversación con El Tipógrafo, el economista y rector del Instituto Profesional y Centro de Formación Técnica Santo Tomás Rancagua, Manuel Olmos, abordó el alcance técnico del PIB y la necesaria lectura que debe hacerse desde las regiones.
Si bien desde el punto de vista macroeconómico dos periodos consecutivos con variaciones negativas en la medición anual suelen catalogarse bajo un cuadro de retracción —en este caso los tramos enero-marzo y abril-junio—, Olmos subrayó la importancia de aislar los sectores para comprender la realidad del comercio y los servicios locales.
«Técnicamente, en economía, cuando hay dos trimestres consecutivos con crecimiento negativo respecto al año anterior, se señala que se está en recesión. Pero yo miraría un poquito más la composición de la disminución de los últimos trimestres, que es algo que nos preocupa como región, porque lo que cae es un sector muy importante para nosotros: la minería», explicó el académico.
El rector enfatizó que el peso específico de las faenas mineras en la zona distorsiona la percepción sobre el resto de los rubros productivos. «Si uno saca la minería y ve el crecimiento de los otros sectores, se ve que hay un crecimiento positivo. Lo que pasa es que la minería es tan importante que borra lo positivo de los otros sectores e influye negativamente. Sacando el tema minero, el resto de los sectores está generando un dinamismo mayor», afirmó.
Para el líder de Santo Tomás Rancagua, la clave para consolidar la reactivación del empleo y la demanda interna en O’Higgins pasa por despejar las dudas regulatorias que frenan las decisiones de inversión de capital a largo plazo.
«Las grandes inversiones, de millones y millones de dólares, se van a recuperar en los próximos quince años. Un inversionista va a estar disponible a invertir siempre y cuando le mantengan las condiciones, la invariabilidad tributaria. Eso se llama certidumbre: en la medida que el país genere certidumbre, vamos a generar inversión, y esa inversión va a generar puestos de empleo, consumo y un crecimiento interno impulsado tanto por la inversión como por la demanda de las familias», sostuvo Olmos.
Finalmente, el profesional llamó a mirar las proyecciones desde una perspectiva constructiva. «Miraría el futuro con optimismo, porque hay un sector que lo está complejizando, que es minería, pero el resto se está desarrollando. A futuro hay inversiones que debieran dar mayores posibilidades de crecimiento», concluyó.






