El panorama financiero para los 33 municipios de la Región de O’Higgins acaba de recibir un balde de agua fría que promete congelar más de un proyecto de infraestructura local. La reciente publicación aprobada por el Plenario del Consejo Regional (Core), de la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo (SUBDERE) ha encendido las alarmas de municipios al confirmar un drástico recorte en el presupuesto del Programa de Mejoramiento Urbano (PMU) para el ciclo 2026.
Lo que en 2025 fue un flujo de recursos que permitía proyectar plazas, luminarias y arreglos viales con relativa holgura, hoy se ha transformado en un ejercicio de austeridad forzada. Las cifras no mienten y la caída es estrepitosa: de los M$3.284.994 ejecutados durante el año pasado, la región pasará a administrar apenas M$2.200.521 en 2026.
Esta disminución neta del 33% en el presupuesto de «Distribución Tradicional» obliga a los alcaldes a replantear sus agendas. No se trata solo de números en una planilla Excel; es un tercio menos de capacidad para generar empleo directo y mejorar la calidad de vida en los barrios más vulnerables de la zona central.
Litueche lidera la asignación
La distribución de este «pozo» más pequeño no es azarosa. La SUBDERE ha aplicado rigurosamente la fórmula basada en el desempleo y el Índice de Pobreza Multidimensional (CASEN 2022). Bajo esta lógica, las comunas con mayores rezagos sociales reciben, proporcionalmente, un blindaje mayor.
Litueche se posiciona como la comuna con mayor asignación regional, superando los $111 millones de pesos. Su alta tasa de pobreza multidimensional ($0,278$) la coloca en la prioridad del gobierno central. En una situación similar se encuentran Lolol ($87,8 millones) y Coinco ($87,2 millones), que completan el podio de los municipios con mayores recursos para proyectos urbanos.
En la otra vereda, la bonanza parece ser el castigo estadístico. Santa Cruz, con una asignación de apenas $42,2 millones, se sitúa en el último lugar de la lista, seguida de cerca por Peumo con $43,1 millones. Para estas administraciones, el desafío de mantener el estándar urbano con presupuestos tan acotados será, a todas luces, una labor de ingeniería financiera.
El recorte no llega solo; viene acompañado de plazos fatales. Los equipos técnicos municipales tienen hasta el 31 de agosto de 2026 para lograr la elegibilidad de sus proyectos en la plataforma digital de la SUBDERE. En un escenario de recursos escasos, la eficiencia técnica será la única garantía de no perder ni un solo peso de lo asignado.
Este escenario impone una pregunta incómoda para la política regional: ¿Cómo priorizar cuando la necesidad supera con creces la billetera estatal? Con un 33% menos de presupuesto, el 2026 será, sin duda, el año de las obras de «alto impacto» y, lamentablemente, de muchas promesas que deberán esperar un mejor clima financiero.
Lamenta disminución
El consejero regional de la Provincia de Cardenal Caro, José Ignacio González, sobre el recorte presupuestario señaló que es, “33% menos de dineros para invertir directamente en las comunas, muchos proyectos no se podrán ejecutar, pero son ajustes presupuestarios que se lamentan ya que afectan directamente a los vecinos”.
“Pero como representante de la provincia más aislada de la región valoro la inversión, y que sean nuestras comunas las que recibirán más dinero, estamos con sentimientos encontrados, y por ello es que ya informe a los alcaldes de Cardenal Caro, para que se cumplan los plazos y no perder esos recursos”, destacó el consejero regional.






