“Como mamá y como mujer, siento que la palabra inclusión es sólo eso, porque nos quedamos solo en una frase, pero no estamos preparados como sociedad o como sistema educativo para una real inclusión” es el triste diagnóstico de Carolina, una madre que simplemente quiere un mejor futuro para su hijo.
Las redes sociales se llenaron de comentarios los últimos meses sobre denuncias de al menos una decena de niños TEA sin matrícula en O’Higgins, lo que se suma a otras denuncias por maltrato y, sobre todo, de falta de respuesta de la autoridad. En palabras del presidente de la Fundación “Felipe Camiroaga”, abocada también a esta temática, Gabriel Valenzuela “la educación de los niños y niñas con TEA no puede depender únicamente del compromiso de los docentes o las familias. Requiere un esfuerzo articulado de la sociedad en su conjunto, donde las comunidades escolares, las instituciones y el Estado trabajen juntos para generar espacios de aprendizaje adaptativos y efectivos. Es fundamental que las estrategias de inclusión no se queden en el papel, sino que se traduzcan en acciones concretas que garanticen el derecho a una educación de calidad para todos” y agrega que “no podemos seguir permitiendo que la inclusión sea solo una buena intención sin respaldo real. Si como sociedad hemos decidido avanzar en el reconocimiento de los derechos de los niños y niñas con TEA, debemos garantizar que cada escuela y cada docente cuente con las herramientas necesarias para hacerlo posible. La educación es la base de una sociedad más equitativa, y no podemos darnos el lujo de fallarles a quienes más nos necesitan”.
Pero hay quienes siguen dando una pelea titánica, madres que, contra toda esperanza incluso, no se rinden y buscan, no privilegios o concesiones graciosas, sino simplemente, igualdad de oportunidades para sus hijos.
Carolina enfatiza una visión compartida por muchas madres “en los espacios educativos faltan las salas de contención, falta información a nuestros niños con distintas condiciones de discapacidad, falta el acceso a las rampas, los pictogramas” y sobre su experiencia personal agrega que “con mi hijo, el primer año que él ingresó al jardín infantil, sentimos una falta de empatía terrible hacia mi pequeño, un niño de dos años, que su tía no lo trataba con cariño, que inmediatamente le quite su tete, su tuto de contención, para mí fue una tristeza”.
Hay incluso casos de maltrato que investiga la PDI y el Ministerio Público y la pregunta es ¿Cuál es el compromiso que mostramos como sociedad en la materia?
“Comenzamos un nuevo año y todos los papás estamos con un miedo tremendo, porque ¿cómo va a ser el nuevo año escolar para nuestros hijos? no hay capacitación de los funcionarios, la sociedad no está preparada” lamenta Carolina.
“En Chile, más de 50.000 niños y niñas han sido diagnosticados con Trastorno del Espectro Autista (TEA) asisten a establecimientos educacionales, enfrentando una realidad compleja: la falta de preparación del sistema para responder a sus necesidades. La reciente noticia que alerta sobre la falta de capacitación de los colegios en este ámbito no solo expone un problema estructural, sino que también nos recuerda que la inclusión no puede quedarse en el discurso” confirma por su parte Valenzuela.
“Mi hijo no habla. Mi hijo no va a decirme, mamá, me pasó esto en el día. ¿Cómo no entienden que juegan con el bienestar emocional de los niños y de nosotros las familias? Si yo voy a una escuela que además es especial, ¿por qué no existe este resguardo? ¿Por qué no existe esta fiscalización? ¿Por qué no existe esta premura? y más encima llegando a fiscalía lo único que te dicen, ah, esto va a durar dos años porque hay muchos casos y él no es el único caso y esto va a ser archivado” es el dramático testimonio de otra madre que no ha recibido las respuestas mínimas tras continuas agresiones a su hijo, que terminaron incluso con un diente quebrado y una denuncia por abuso, y agrega emocionada que “Y que vengan otras personas a darle tan poco valor a una situación en la que además mi hijo no puede defenderse es doloroso. Yo soy la única que lo puede defender. Y más encima no me respaldan”.
La madre del menor comenta además que tuvo que buscar otro colegio, también especial, donde “nos han acogido súper bien, han acogido a mi hijo súper bien, y está, gracias a Dios, escolarizado. Pero desafortunadamente estuvo un mes sin ir a la escuela, después de lo que ocurrió”, sin embargo, reconoció que sigue con “con miedo, con mucho miedo. Yo tengo miedo. A mí me pueden decir mil cosas, y pueden ser súper atentos con uno, y el colegio a lo mejor ha mostrado demasiado apoyo a nosotros, y están dispuesto a ayudarnos en todo, pero ese miedo está en uno, y uno por más que quiera no tenerlo, lo tienes igual”.
En el marco de la conmemoración del día mundial sobre la concienciación sobre el autismo y el asperger conversamos con Elizabeth Escobedo, presidenta de Autismo Rancagua y su sentir respecto a las respuestas del gobierno a sus consultas acerca de la implementación de la Ley TEA en la educación es lapidario “me siento defraudada porque los apoderados y los docentes confiamos en el gobierno, un gobierno que sólo nos ilusionó sabiendo que no iban a cumplir”.
En cuanto a los efectos de esta inacción del Estado en una suerte de enfrentamiento artificial al interior de las comunidades educativas, Escobedo reflexionó “siento que el enfrentamiento ha sido cruel, que la gente ha generalizado sobre la comunidad autista porque no todos los chicos autistas son agresivos. Solo imagina que, de más de 500 denuncias, solo 6 o 7 son de chicos autistas por agresión y el resto son neurotípicos, padres, familiares que han atacado a los profesores. No hemos sido nosotros, no ha sido la comunidad autista” y agregó que “las madres no pueden entender cómo hay gente que pueda emitir opiniones tan crueles. O sea, ¿dónde está la parte humana de cada ser? ¿Dónde quedó esa empatía que muchos decían tener?, Elizabeth Escobedo finalizó señalando que “sabemos que todavía tenemos mucha gente empática que nos está apoyando, pero ver tanto mensaje de odio, de descalificación, vulnera absolutamente a todos nuestros hijos”.
La visión del gobierno
En conversación con El Tipógrafo, la seremi de educación de la Región de O’Higgins, Alyson Hadad quien reflexionó sobre el proceso de inclusión en materia educacional “la implementación de los PIE (proyectos de integración escolar), ha sido un tremendo avance y un gran trabajo que se ha realizado en los establecimientos educacionales. Para ello nosotros tenemos, a través de nuestro Jefe Provincial de Educación, un trabajo de asesoría permanente a esa labor que se realiza en el Programa de Integración Escolar y desde allí en contacto directo con nuestra encargada regional. En ese sentido está el apoyo, está la capacitación a través, por ejemplo, de programas especiales que hoy día se desarrollan y con mayor fuerza con estas nuevas líneas de trabajo de inclusión de toda la discapacidad, pero especialmente a propósito de la implementación de la Ley TEA”.

Hadad profundizó agregando que “la línea de trabajo ha ido en pos de instalar capacidades porque este tema claramente necesita, más allá de la buena voluntad, necesita capacitación, necesita un enfoque muy profesional y eso es lo que hemos estado trabajando especialmente acá en la región de O’Higgins”.
La seremi destacó además que “el saber cómo actuar en este tipo de casos complejos que hemos vivido y hemos conocido y que no debemos estar ajenos, pero no solamente como una forma de reaccionar, sino que de prevenir. Cada cual debe conocer cuál es su labor, cuál es su rol, y no solamente me refiero a los profesores y asistentes de la educación, sino también a los estudiantes, a los padres y apoderados, porque todos son miembros de la comunidad educativa. Entonces, en ese sentido estamos propiciando muchas instancias de participación, porque de esa manera los reglamentos internos y los protocolos de actuación cobran sentido. No están en las escuelas y en los liceos, en los colegios en general, solamente como para cumplir en un archivador, sino que son herramientas de gestión que pueden entregar recursos, para poder cada uno saber cómo actuar, dónde actuar, y cómo poder apoyar a los y las estudiantes que están en una situación, por ejemplo, de una desregulación emocional”.
Respecto a la discusión de las últimas semanas sobre la inclusión en las escuelas o la pertinencia de tener más establecimientos especiales para niños con necesidades educativas especiales la seremi fue clara “no hay sociedades especiales, no hay burbujas dentro de la sociedad, y el hecho de poder compartir todos y todas, contribuye claramente a enriquecer esos procesos educativos. Porque no solamente se trata de incluir a quien tiene necesidades educativas especiales, sino que esos procesos enriquecen el proceso general para todos y todos los estudiantes, para las familias, la reflexión pedagógica que podemos realizar es que la escuela debe preparar a los niños, niñas, a los jóvenes para participar en una sociedad que sea también inclusiva”.
Pese a las críticas que apuntan a la falta de recursos y compromiso estatal palpable, la seremi destacó que “tenemos desde nuestra línea de capacitación del Ministerio de Educación, de formación constante diversas instancias de capacitación para los profesores y profesoras. Por otra parte, existen los recursos asociados a los programas PIE, por ejemplo, el programa de integración escolar, pero también existen líneas de financiamiento a través de la ley CEP, a través de los PME (Proyecto de Mejoramiento Educativo), que cada colegio lo desarrolla para poder ir en respuesta a las necesidades de ese establecimiento particular. Entonces, existen esas posibilidades, sabemos que no es suficiente, y por eso desde el plan regional, específicamente en nuestra región de O’Higgins, hemos dejado también recursos de la gestión que nosotros tenemos como Ministerio acá en la región para poder seguir desarrollando iniciativas”.
Finalmente, la seremi Hadad se refirió a la estigmatización que se produce al asociar irresponsablemente violencia y autismo “son situaciones muy aisladas, hechos muy puntuales donde intervienen muchos factores, pero decir que los niños que tienen la condición TEA o cualquier otro niño que tenga cualquier característica especial haciendo una generalización de los temas de violencia por un caso o por un par de casos claramente es un error”.