Después de 163 días en la Unidad de Pacientes Críticos (UPC) del Hospital Ricardo Valenzuela Sáez de Rengo, Tulio Guzmán Guerra, vecino de Las Cabras, finalmente recibió el alta y regresó a su hogar junto a su compañera, Marcela Sánchez Gutiérrez, quien lo acompañó durante todo el proceso.
Tulio padece Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) desde hace cinco años, enfermedad que ha ido deteriorando su movilidad y musculatura respiratoria. En marzo su condición se agravó al presentar dificultades para alimentarse y luego una neumonía que afectó su capacidad de respirar, derivó en su ingreso a la UPC el 28 de abril.
El equipo clínico destacó su fortaleza y evolución, especialmente la recuperación de la alimentación oral, que fue inicialmente descartada. La directora del hospital, Margarita Yercic, reconoció el compromiso del equipo y el sentido humano del alta: “Historias como la de don Tulio nos recuerdan el profundo sentido que tiene nuestro trabajo. Detrás de cada paciente hay una persona, una familia y una historia y como hospital tenemos el compromiso de acompañarlos con profesionalismo, humanidad y dedicación”.
Por su parte, el jefe de la Unidad de Pacientes Críticos, Dr. Anggelo Colorado, se refirió al desafío de una hospitalización tan prolongada: “significa estar lejos del hogar y de los seres queridos, por eso nuestro compromiso no solamente está en entregar el manejo clínico que cada paciente necesita, sino también en acompañarlo y contenerlo durante todo este proceso. Sin duda, su historia es también un ejemplo para todo nuestro equipo y nos recuerda el profundo sentido humano de nuestro trabajo”.
Marcela, la compañera de Tulio, entregó detalles del progreso del paciente y los cuidados entregados a su pareja: “La evolución ha sido extraordinariamente fabulosa. En un principio los médicos decían que ya no iba a poder ingerir ningún tipo de alimento vía oral, lo cual, gracias a Dios, hoy puede hacer. No solamente los médicos, en general es todo el equipo: enfermeros, kinesiólogos, TENS, nutricionista, fonoaudióloga, terapeuta ocupacional. Es un gran equipo y gracias a ellos él pudo seguir adelante”.
La falta de un ventilador del Programa AVIA (Asistencia Ventilatoria Invasiva en Adultos) del MINSAL prolongó su hospitalización, pero con el equipamiento disponible y condiciones seguras en su domicilio, Tulio pudo finalmente volver a su casa.






