Aprender a reconocer palabras, formar oraciones y finalmente poder decir “yo leo solito”. Ese fue el logro que celebraron estudiantes del Colegio Instituto Rancagua durante una nueva jornada de la actividad “Yo Leo Solito”, iniciativa que busca reconocer los avances de los niños en su proceso de lectoescritura.
La instancia reunió principalmente a alumnos de primero y segundo básico, junto a niños de párvulo, quienes participaron para acercarse desde temprana edad al mundo de la lectura y conocer el proceso que posteriormente desarrollarán en sus cursos.
La directora del establecimiento, Ana María Reyes, explicó que uno de los pilares de la iniciativa es precisamente generar una continuidad en el aprendizaje entre los distintos niveles. “Trabajamos en equipo entre párvulo, primero y segundo básico, para que los niños vayan aprendiendo la importancia de leer y descubran el mundo que se les abre al dominar la lectura”, señaló.
Durante la actividad, los estudiantes pudieron demostrar los conocimientos que han adquirido y compartir sus avances con sus familias, en un proceso que desde el establecimiento destacan no solo por el aprendizaje académico, sino también por la autonomía que comienzan a desarrollar los niños.
En su discurso a la comunidad educativa, Reyes sostuvo que aprender a leer va mucho más allá de unir letras, ya que permite abrir una puerta al conocimiento, la imaginación, la creatividad y nuevas posibilidades. Asimismo, destacó que detrás de cada avance existe un trabajo conjunto entre estudiantes, docentes, asistentes de la educación y apoderados.
En esa línea, la directora recalcó el papel que cumplen las familias durante el proceso de aprendizaje. “Los papás son muy importantes en este trabajo con los pequeños. Sin el apoyo de ellos hay muchas cosas en las que no podríamos avanzar, el aprendizaje también tiene que continuar en la casa”, afirmó.
Para Silvia Zapata, profesora de primero básico, la jornada significó además el cierre de un proceso que requirió esfuerzo y acompañamiento tanto del colegio como de las familias. “Los niños estaban muy emocionados porque por fin podían leer. Me contaban que ya leían carteles en la calle o cosas a sus mamás en el celular. Estoy muy orgullosa de ellos porque fue un trabajo de mucho esfuerzo”, expresó.
Desde el establecimiento recalcaron que no existe una edad única que determine cuándo un niño debe comenzar a leer y que cada estudiante avanza a su propio ritmo. Sin embargo, el trabajo realizado desde párvulo y los primeros años de enseñanza básica busca entregarles las herramientas y el acompañamiento necesarios para fortalecer tempranamente la lectoescritura.
Así, “Yo Leo Solito” se transformó en una jornada para mostrar los avances alcanzados, pero también para reconocer el proceso detrás de cada palabra aprendida y celebrar uno de los primeros grandes pasos de los estudiantes hacia una mayor independencia.

Estudiantes y apoderados participaron de la actividad “Yo Leo Solito” en el Instituto Rancagua.

Estudiantes recibieron reconocimientos de manos de la directora y profesoras del Instituto Rancagua.






