Una nueva y marcada etapa de conflicto parece estar apareciendo en la carrera de Medicina de la Universidad de O’Higgins, tras los comentarios vertidos en redes sociales desde el equipo docentes y el estamento estudiantil hacia la administración central. La tensión, motivada por problemas administrativos, retrasos en el pago de honorarios y cuestionamientos a la nueva estructura de gobernanza interna propuesta por rectoría, ha derivado en la afectación directa de actividades académicas, un quiebre en el diálogo y cuestionamientos sobre la continuidad formativa.
El detonante reciente provino, por un lado, del Centro de Estudiantes de Medicina que denunció un grave deterioro en la formación, advirtiendo sobre el «cierre anticipado de una asignatura de cuarto año con apenas el 50% de las notas» tras la renuncia de un docente, además de retrasos en el inicio de ramos como Semiología II y prácticas clínicas.
Por otro lado, el equipo docente emitió una severa carta en la que cuestionó la supresión de la Jefatura de Carrera para dar paso a una Subdirección de la Escuela de Salud. En el documento, los académicos advirtieron que «no se debe formar médicos si no se pueden garantizar las condiciones necesarias para hacerlo adecuadamente», condicionando cualquier acercamiento a una disculpa pública y a la presencia de un garante externo, como el Colegio Médico. Este respaldo se materializó en una declaración de la directiva regional del gremio, que exigió una conducción clínica idónea.
En este escenario, la administración universitaria respondió defendiendo los cambios estructurales, señalando por medio de un comunicado dirigido a este medio que lo que se busca es «fortalecer la gestión de la Carrera de Medicina y responder de mejor manera a las necesidades y particularidades de su desarrollo formativo y administrativo», reconociendo en todo caso que existieron «retrasos en procesos administrativos y en la tramitación de honorarios, que afectaron a un número importante de docentes».
Asimismo, desde la casa de estudios enfatizaron que estas fallas de gestión «no alteran la solidez académica de la carrera, que presenta excelentes indicadores formativos, validados por la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) en dos procesos consecutivos».
Frente a la solicitud de mediación externa, la institución descartó la figura de un garante independiente bajo el argumento de que «actualmente se encuentran abiertos y plenamente disponibles los canales institucionales», encauzando las diferencias directamente al nuevo Comité Asesor de la Carrera de Medicina —instancia que sesiona esta semana con la participación de la presidenta regional del Colmed— y de mesas de trabajo permanentes con los representantes estudiantiles.
Sin embargo, la brecha entre la postura oficial de la rectoría y las demandas de profesores y alumnos mantiene abierta la incertidumbre sobre las próximas acciones del estudiantado.






