Hacia mediados del siglo XX, la ciudad de San Fernando consolidó uno de sus hitos urbanos más reconocibles en su acceso principal. El obelisco de la entrada norte fue un obsequio del Rotary Club local a la comunidad, concebido para conmemorar un hito institucional significativo. Sin embargo, muchos sanfernandinos y visitantes aún se preguntan cuál fue el motivo original o el simbolismo detrás de esta estructura en la ciudad colchaguina.
La obra fue entregada oficialmente el 18 de septiembre de 1954. Según los registros históricos contenidos en el libro del investigador Roberto Soto (página 147), se explica en breves líneas que el monumento se erigió con motivo de las bodas de plata (25 años) del club local. El análisis cronológico indica que la fecha coincide perfectamente con el aniversario de la fundación del Rotary Club de San Fernando, el cual fue instituido en el año 1928.
Protagonistas de la jornada
Los antecedentes sobre la ceremonia de inauguración reflejan que fue un evento de gran relevancia social, el cual contó con la presencia de las máximas autoridades civiles y militares de la época. Entre las figuras clave de la jornada destacaron:
César Muñoz Riveros: Presidente del Rotary Club de San Fernando durante el periodo de construcción e inauguración del monumento.
Alejandro Maturana: Alcalde de San Fernando en aquel periodo, quien recibió oficialmente la obra en nombre de toda la ciudad.
Carlos Mausier (o Maucier): Miembro rotario y técnico/constructor encargado de la ejecución y realización material de la estructura.
Detalles y mística del monumento
El acto oficial incluyó un emotivo discurso que destacó la labor altruista de Rotary en la zona. Un detalle histórico particular es que el presidente del club en aquel entonces, César Muñoz, colocó una pequeña placa de bronce en la base del monumento (hacia el lado de la calle Manso de Velasco) en memoria de su padre. Lamentablemente, dicha placa ya no se encuentra en el lugar, quedando solo la marca de lo que allí existió.
Este monumento no solo servía como un punto de bienvenida a la ciudad, sino que, según las reflexiones de la época, los obeliscos simbolizaban también el conocimiento antiguo, la medición del tiempo y el control de la sombra, una tradición arquitectónica que se remonta a los antiguos imperios.
Hoy en día, el obelisco de 1954 permanece como un testimonio intacto del compromiso de los rotarios de mediados del siglo pasado con el desarrollo y la identidad patrimonial de San Fernando.
Perspectivas históricas y espirituales sobre los pilares
Al revisar en diversas fuentes y páginas de internet sobre el significado universal y lo que representan este tipo de pilares a lo largo de la historia, se pueden encontrar las siguientes interpretaciones:
Símbolos de Idolatría: Eran utilizados originalmente en Egipto para representar al dios sol Ra y honrar a divinidades paganas (como Baal). Se consideraba que representaban rayos de sol petrificados, actuando como un puente de culto entre el cielo y la tierra.
Advertencias y Condenas: Las Sagradas Escrituras prohíben estrictamente la adoración de estos pilares (llamados habitualmente massebah en hebreo) por asociarse con prácticas paganas e inmorales. Es posible verificar estas advertencias leyendo directamente en portales como Bible Hub, donde se detalla cómo se instruyó a los israelitas a derribar esta clase de monumentos para evitar contaminarse con costumbres






