Catalina Escobar, surfista chilena de 26 años y una de las cinco mejores del ranking nacional, vive las horas más difíciles de su carrera. El pasado 21 de junio, durante un curso internacional de rescate en olas grandes dictado en Punta de Lobos, Pichilemu, sufrió una violenta caída que le provocó una avulsión completa de los tendones isquiotibiales, con una retracción que llegó a los 8 centímetros, además de un desgarro en el aductor magno. El diagnóstico fue categórico, el músculo se desprendió por completo del hueso de la cadera.
La deportista lleva surfeando desde los 12 años, ese día participaba, junto a otras surfistas, de un programa de rescate en olas grandes organizado por Patagonia. Aquella jornada el mar se presentó especialmente potente. «Dudar uno no puede, y yo dudé», relató sobre el instante en que un set de tres olas la sorprendió y la lanzó desde la cresta hacia abajo, arrastrando también su tabla de tres metros. «Sentí como un balazo, sentí un clac, y después de eso no sentí nada», recordó sobre el momento exacto de la lesión.
Bajo el agua, con la pierna derecha inmóvil, logró activar su chaleco inflable para salir a flote. En el operativo de rescate fue clave la participación de Manuel Fuenzalida, quien logró sacarla del agua. En paralelo, el equipo debió asistir también a otra deportista lesionada por el mismo set de olas. “Todo lo que te estoy contando pasó en menos de 10 minutos”, contó Catalina sobre una secuencia que incluyó una segunda ola afilante que casi las alcanza mientras esperaban ser evacuadas.
Tras ser atendida en el hospital de Pichilemu, y pese a que un examen inicial descartó fracturas, Catalina fue derivada a una resonancia en Rancagua. La espera por los resultados, extendida por varios días, se transformó en una angustia adicional. Cuando finalmente llegó el informe, tres especialistas coincidieron en el diagnóstico, ruptura completa de los tendones isquiotibiales. «Me puse pálida, se me empezaban a caer las lágrimas, fue un balde de agua fría completamente», recordó sobre ese momento.
La noticia llegó en un momento especialmente difícil, la surfista acababa de conocer que había sido convocada a la preselección nacional de surf, luego de haberse coronado este año campeona del Punta de Lobos Pro 2026. A esto se sumaba una situación familiar ya compleja, su padre había sufrido recientemente un accidente cerebrovascular, lo que llevó a toda la familia a enfocarse en su recuperación y cuidado.
En medio de ese escenario, y con el costo de la cirugía escalando, producto de que la retracción del tendón siguió avanzando, Catalina tomó una decisión que no fue fácil: pedir ayuda públicamente. «Ahí ya estaba con un dolor gigante, no veía camino, estaba todo gris», confesó sobre el momento previo a subir el video que lo cambió todo.
La respuesta fue inmediata. Su comunidad se volcó a apoyarla, incluso con gestos que la emocionaron profundamente, como el aporte de una niña que donó sus propios ahorros. «Se me partió el corazón, te lo juro», relató Catalina sobre ese gesto. La Federación de Surf de Chile también se sumó, compartiendo el video y activando contactos que terminaron conectando a la deportista con la Clínica Meds en Santiago, la cual asumirá gran parte del costo de la operación.
Según le adelantaron los médicos, la rehabilitación completa podría tomar entre 7 y 9 meses, aunque esperan que, por su condición física, pueda retomar progresivamente el surf antes de completar ese plazo.
Pese a todo, Catalina no guarda rencor con el mar. «Yo amo lo que hago y amo el mar en todas sus facetas», afirmó. Su mensaje para otros deportistas que atraviesan lesiones difíciles es directo: «Si están pasando por este momento difícil y no ven salida, siempre, siempre va a haber una ventana».
Hoy espera someterse a la cirugía en los próximos días. «Tengo el corazón con fuego», aseguró Catalina, con la convicción de «rehabilitarme con todo y volver» al agua, esta vez con el respaldo de una comunidad que, según ella misma reconoce, la sacó adelante cuando nadie más lo hizo.






