Hasta antes de la pandemia del COVID, la informalidad del empleo en la región de O’Higgins, comúnmente se posicionaba por debajo de la informalidad del país. En la región sólo tendía a incrementarse la informalidad durante los meses de verano, y se asociaba principalmente a las faenas agrícolas de temporada. Desde fines del 2021 esto cambió. Hace aproximadamente cinco años, permanentemente, la informalidad regional supera a la del promedio nacional. En la actualidad la primera registra una tasa de 29,9%, mientras que la segunda llega a 27,0%.
Por su parte, ya no es el agro el sector con mayores niveles de informalidad. Ahora es el comercio, con el 23,0% de informales, mientras que las actividades silvoagropecuarias le siguen en un segundo lugar, con 17,9%.
También, los grupos llamas “prioritarios” presentan preocupantes cifras. Los jóvenes tienden a estar levemente por sobre la informalidad regional, con una tasa de 31,4%. Mientras que las personas en edad de jubilar pero que continúan trabajando llegan a una informalidad de 55,9%, casi el doble que la cifra regional. Vale la pena mencionar que en la región el promedio de las jubilaciones es de $538 mil, con PGU incluida.
En el trimestre móvil marzo-abril-mayo 2026, última actualización de las cifras de empleo por parte del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), en la región, paradójicamente, el incremento de la informalidad, en conjunto con otras actividades asociadas a los servicios, es uno de los factores que amortiguó la caída de las ocupaciones (el desempleo llegó a 10,2%), “gracias” a que, en un año, la informalidad aumentó 2,4 puntos porcentuales, llegando a 133,9 mil personas en esta condición.
Llama a reflexión lo anterior. Postpandemia, el mercado del trabajo regional ha tendido a la informalidad laboral, afectando en mayor medida a los jóvenes y los adultos mayores. La situación es compleja porque esto precariza las condiciones de vida de las personas, mediante la inestabilidad laboral y salarial, y las consecuencias de aquello en el plano subjetivo. También, en la población en general, limita el acceso a la seguridad social, desincentiva el ahorro, así como las cotizaciones previsionales. Si bien el empleo informal mitigó en parte la destrucción de empleo regional, como sea, es una mala noticia.






