La renuncia de Jorge San Martín de la secretaría ejecutiva del Consejo Regional (CORE) de O’Higgins desató una evidente tensión política y reglamentaria en la Sesión Ordinaria 784. Más allá de un mero relevo técnico, el proceso ha puesto a prueba la convivencia interna del cuerpo colegiado.
El camino se inició con un clima hostil en la comisión de Régimen Interno y Ética. Su presidente, el consejero Pedro Hernández Garrido, presentó su renuncia indeclinable debido al «agotamiento frente a situaciones que dificultaban el correcto desarrollo de las reuniones».
Esta decisión remeció al pleno. El consejero Gerardo Contreras calificó la sesión de la comisión como «muy incómoda», señalando que se cometieron errores como incluir demasiados temas en tabla, lo que llevó a trabajar «a la rápida». Por su parte, el consejero Jorge Vargas solicitó a Hernández evaluar su renuncia, describiéndolo como un «garante de los acuerdos y portavoz de los equilibrios».
¿Designación o concurso público?
El nudo del debate radica en la modalidad de elección. Mientras unos defienden la autonomía legal del CORE, otros exigen máxima transparencia. El consejero Claudio Schmincke solicitó informes jurídicos aclaratorios y enfatizó la independencia frente al gobernador: «Yo miro la ley y claramente dice que el secretario ejecutivo (…) es una designación, no habla de concurso».
En la otra vereda, la consejera Margarita Enríquez rechazó cualquier nombramiento arbitrario: «Los tiempos cambiaron (…) un secretario no puede ser nombrado a dedo». Propuso, además, comisiones exclusivas para definir la «concursalidad» y el perfil profesional requerido.
Por su parte, el gobernador Pablo Silva Maya defendió el concurso para fijar estándares mínimos, aclarando que la decisión final es de los consejeros. «La mujer del César no solamente tiene que ser sino parecer», lanzó usando el viejo adagio. Silva argumentó que el concurso busca filtrar perfiles para evitar informalidades: «Tiene que haber parámetros porque está disponible también afuera un cuidador de auto que puede ser [candidato] acá». Asimismo, garantizó neutralidad: «Nosotros no vamos a intervenir en la decisión (…) la palabra elección suena mucho mejor que la designación».
La resolución quedó pendiente para una «futura reunión exclusiva para dicho análisis». Tras más de tres décadas de estabilidad en el cargo, el CORE busca ahora sanar sus fisuras y garantizar la legitimidad de su próximo secretario.






