La emoción se notaba en cada palabra de Grisel Tolosa. Más de medio siglo después de haber cruzado por última vez sus salas y patios como estudiante, volvió a caminar por el ex Colegio Marcela Paz de Rancagua, uno de los espacios protagonistas de la celebración del Día del Patrimonio en la capital regional.
“Estoy feliz de reencontrarme con mi historia”, dijo la exalumna, quien estudió en el establecimiento entre 1966 y 1973, cuando aún era conocido como la Escuela N°2. Mientras recorría el inmueble, recordó a sus profesoras, sus compañeras y los juegos que marcaron una época. También recordó los años en que el recinto permaneció cerrado y en estado de abandono.
“Siempre que pasaba me daba un poco de nostalgia de sentir que esto estaba cerrado”, comentó. Por eso, ver nuevamente el edificio lleno de vida, familias y actividades culturales tuvo para ella un significado especial. “Ha vuelto a la vida”, resumió emocionada.
Su historia reflejó el espíritu de una jornada que reunió a personas de distintas generaciones en torno a la memoria y la identidad. Niños, jóvenes, adultos y personas mayores recorrieron añosos edificios en toda la región, compartiendo recuerdos y descubriendo parte de la historia.
La delegada presidencial regional, Susana Pinto, destacó que la recuperación del ex Colegio Marcela Paz trasciende el ámbito patrimonial. “Tiene que ver con la recuperación de un espacio que estaba muy vandalizado”, señaló, valorando el trabajo realizado para devolver el inmueble a la comunidad y transformarlo en un punto de encuentro para actividades culturales.
En la misma línea, el senador Juan Luis Castro subrayó la importancia de preservar estos espacios en tiempos donde la inmediatez parece imponerse sobre la memoria. “La gente olvida muy rápidamente, estamos en un mundo muy moderno, muy digital”, afirmó. A su juicio, abrir edificios históricos a la comunidad permite que nuevas generaciones comprendan “de dónde vienen” y conozcan hechos y lugares que han sido parte de la construcción de la ciudad.
El parlamentario también destacó que este tipo de actividades logran convocar a personas de todos los sectores. “Esto no es una élite”, señaló, resaltando la diversidad de público que participó de la jornada.
Por su parte, el diputado Fernando Ugarte valoró el carácter familiar de la celebración y la oportunidad de compartir experiencias entre distintas generaciones. “El verdadero patrimonio es la historia familiar que se traspasa de abuelos a nietos”, sostuvo.
Esa imagen se repitió durante todo el fin de semana no solo en el ex Colegio Marcela Paz, sino en las 33 comunas de O’Higgins: adultos recordando su infancia, niños descubriendo historias por primera vez y familias compartiendo lugares que forman parte de la memoria colectiva de la región. Porque, al final, el patrimonio no solo habita en los edificios, también vive en las personas que mantienen viva su historia.






