Ayer se realizó en la Universidad de O’Higgins un conversatorio sobre “Familias de Acogida”, espacio que buscó poner sobre la mesa cómo funciona esta modalidad y por qué es clave para la protección de niños, niñas y adolescentes.
El seremi de desarrollo social, Cristián Flores, participó del encuentro, donde la pareja Piero Vásquez y Catalina Zúñiga compartió su experiencia como familia de acogida: los miedos iniciales, el acompañamiento recibido y el impacto emocional del proceso.
Las familias de acogida son una alternativa de cuidado temporal y protección para niños, niñas y adolescentes (NNA) que debido a vulneraciones en sus derechos han sido separados de sus familias de origen por orden de un Tribunal de Familia. A diferencia de las residencias u hogares masivos, este sistema permite que el menor crezca en un ambiente familiar afectivo y personalizado mientras se trabaja en restablecer su derecho a vivir con su familia definitiva (biológica o adoptiva).
La conversación estuvo marcada por testimonios directos y por la necesidad de sumar más familias dispuestas a abrir sus hogares.






