La publicación del Índice de Calidad de Vida Urbana (ICVU) 2025 vuelve a abrir una discusión clave para el desarrollo regional: cómo han evolucionado nuestras ciudades en la última década y qué tan equitativo ha sido ese proceso. El estudio analiza el período 2015–2025 a partir de 36 variables vinculadas a vivienda, conectividad, salud, empleo y condiciones socioculturales.
En la Región de O’Higgins, los resultados confirman una realidad marcada por contrastes. Algunas comunas logran consolidar avances relevantes, mientras otras se mantienen con dificultades crecientes o incluso retroceden, profundizando brechas territoriales que impactan directamente en la calidad de vida de las personas.
En este escenario, Rengo destaca como un caso significativo. En sólo una década avanza desde un nivel bajo a uno medio alto, posicionándose —junto a Coyhaique— como una de las únicas dos ciudades intermedias del país que logran mejorar su nivel. Este progreso no responde a un factor aislado, sino a mejoras simultáneas en conectividad, vivienda, condiciones laborales, ambiente de negocios y condiciones socioculturales, además de un desempeño estable en salud. Rengo demuestra que las ciudades intermedias sí pueden avanzar cuando existe articulación entre inversión, planificación y gestión local.
Este avance, sin embargo, convive con realidades más complejas en la región. Machalí mantiene un nivel alto y Rancagua uno medio alto, lo que podría interpretarse como estabilidad, pero el detalle de los indicadores revela retrocesos en dimensiones clave como la conectividad y el ambiente de negocios. En contextos urbanos dinámicos, mantenerse sin mejoras sostenidas puede transformarse rápidamente en estancamiento.
Más crítica es la situación de San Fernando y San Vicente. San Fernando permanece en un nivel bajo, afectada por un deterioro en conectividad y condiciones socioculturales, mientras que San Vicente retrocede de nivel, evidenciando dificultades en vivienda, empleo y acceso a oportunidades.
El ICVU no debe leerse solo como un ranking, sino como una herramienta para orientar decisiones. La evidencia es clara: el desafío para la Región de O’Higgins es actuar con urgencia en aquellas comunas donde la calidad de vida se estanca o retrocede, incorporando una visión territorial integral y de largo plazo.






