No se trata solo de detenciones. El reciente operativo “Seguridad Total” en la Región de O’Higgins dejó al descubierto una tendencia que se repite, la gran mayoría de quienes fueron capturados ya habían pasado antes por el sistema penal.
Entre el 12 y el 14 de marzo, un amplio despliegue coordinado entre Carabineros y la Policía de Investigaciones (PDI) se desplegó en las tres provincias de la región ,Cachapoal, Colchagua y Cardenal Caro, con un objetivo claro, ubicar y detener a personas con órdenes vigentes. Este operativo se enmarca en un plan nacional impulsado por el Ministerio de Seguridad Pública en conjunto con el Ministerio del Interior, que busca reforzar la captura de personas con órdenes vigentes a través de intervenciones simultáneas en distintas regiones del país, con adecuaciones a la realidad territorial de cada zona.
En ese contexto, el resultado fue concreto, 146 detenidos. Pero más allá de la cifra, lo que marcó el operativo fue el perfil de quienes fueron aprehendidos.
Según datos de Carabineros, el 79% de los detenidos corresponde a personas reincidentes, es decir, individuos que ya contaban con antecedentes previos. Una cifra que no solo da cuenta de la magnitud del fenómeno, sino que vuelve a tensionar el debate sobre la efectividad de las estrategias de reinserción y el funcionamiento del sistema penal.
El despliegue tuvo su mayor impacto en la provincia de Cachapoal, donde se registraron 89 detenciones, mientras que en las provincias de Colchagua y Cardenal Caro, consideradas en conjunto, se concretaron otras 57 personas aprehendidas evidenciando una mayor concentración en sectores urbanos de la región.
El perfil de los detenidos también muestra una tendencia clara, predominan los hombres (85%) y los adultos (98,5%), con una baja presencia de mujeres (15%) y de niños, niñas y adolescentes (1,5%). A esto se suma un dato que contrasta con la percepción pública, el 96% de los aprehendidos son de nacionalidad chilena, mientras que solo un 4% corresponde a extranjeros.

Al revisar las órdenes de detención vigentes, el panorama revela una composición diversa, donde no predominan necesariamente los delitos de mayor connotación pública, sino aquellos vinculados a la conflictividad cotidiana.
La mayor cantidad de casos se agrupa en la categoría “otros delitos” (40), seguida por amenazas (26), infracciones a la Ley de Tránsito (21) y lesiones (20). Más atrás aparecen robos con fuerza (11), delitos asociados a la Ley de Drogas (9), hurto (7), robo con violencia (6) y delitos sexuales (5), además de un caso de homicidio.
Más que un foco en delitos violentos o crimen organizado, las cifras muestran una reiteración de conductas delictuales de menor escala, pero persistentes en el tiempo, lo que refuerza la idea de un circuito de reincidencia difícil de romper.
Desde la Delegación Regional valoraron los resultados del operativo y aseguraron que este tipo de intervenciones continuarán en el territorio como parte de una estrategia sostenida de seguridad. “Estos operativos van a continuar de manera permanente en la región, con presencia territorial y trabajo coordinado entre las policías”, señaló Susana Pinto, agregando que se trata de una medida impulsada a nivel nacional y que se mantendrá en el tiempo.
Asimismo, destacó la coordinación con autoridades locales y comunidades. “Estamos muy coordinados con los alcaldes y con organizaciones comunitarias, comprometiendo acciones concretas como estas”, indicó.







