El anuncio cayó como un balde de agua fría. El pasado viernes 20 de marzo, la comunidad educativa del Liceo Técnico Profesional Santa Rosa de Rancagua fue informada del cierre definitivo del establecimiento para el año 2027, siendo el presente periodo académico el último en que funcionará con normalidad.
El recinto educacional, cuyo sostenedor es la Fundación Educacional Laura Leroux, perteneciente a la Congregación Religiosas Franciscanas Misioneras del Sagrado Corazón, comunicó oficialmente la decisión a los apoderados, asegurando que durante este año las actividades académicas y formativas se desarrollarán sin alteraciones.
Desde la dirección del establecimiento explicaron que la determinación responde principalmente a dos factores. El primero de ellos es de carácter económico. “El sostenedor ha tenido que inyectar fondos para poder tener un funcionamiento normal. Esa acción ya no la podrían hacer las hermanas”, señaló a El Tipógrafo la subdirectora del liceo, Joana Galdames Caro.
A ello se suma un segundo elemento: “También se nos indica que no hay acá una comunidad religiosa a cargo, personas que puedan hacer vida en el establecimiento y estar vinculadas directamente con él”, añadió la directiva.
La noticia generó un fuerte impacto entre estudiantes y apoderados, quienes aseguran que el cierre no fue anticipado. Muchos, incluso, ya habían realizado inversiones importantes en matrícula, uniformes y materiales escolares, especialmente en el caso de alumnas que este año ingresaron a primero medio.
“En ningún momento se mencionó la posibilidad de un cierre. Muchas familias, sobre todo de primero medio, confiaron en que sus hijas completarían aquí su enseñanza. Hoy, nuestras compañeras de primero y segundo medio enfrentan la incertidumbre de no poder continuar con su especialidad”, expresó una estudiante, quien pidió resguardar su identidad.
La preocupación es aún mayor en los cursos superiores. “Quienes más sufrimos somos nosotras, de tercero medio. No tenemos dónde continuar nuestra formación técnica y muchas han tenido que salir a buscar cupos en otros establecimientos con el temor de quedarse sin estudiar”, relató la alumna. A esto se suma un escenario complejo: “El temor es aún mayor porque los liceos técnicos de Rancagua ya están saturados, no hay cupos disponibles. Muchas de nosotras seguimos con fe, pero la angustia es grande”, apuntó.
De acuerdo a cifras entregadas por el propio establecimiento, tras conocerse la decisión, 19 estudiantes ya han abandonado el liceo, en un contexto donde la matrícula total no supera las 152 alumnas.

¿Y ahora?
El impacto no solo se refleja en cifras, sino también en el vínculo emocional de las estudiantes con su establecimiento. “Pedimos con todo nuestro corazón que no nos cierren nuestro hogar. Queremos terminar nuestros estudios en el lugar donde nos sentimos seguras, queridas y valoradas”, manifestó la joven.
Incluso, desde la comunidad educativa señalan que algunos apoderados habrían planteado la posibilidad de colaborar económicamente de forma mensual, en caso de que la problemática tuviera relación directa con la falta de recursos.
Por su parte, desde la dirección del liceo recalcaron que la información fue entregada dentro de los plazos correspondientes y que se dispondrá de acompañamiento para las estudiantes durante el proceso.
“Este año vamos a funcionar con normalidad y orientaremos a las alumnas sobre los establecimientos a los que podrían postular, ya sea a través de la plataforma ‘Anótate en la Lista’ o del Sistema de Admisión Escolar que se habilita en agosto”, concluyó Galdames.






