La próxima semana se cumplirán 13 años de la recordada “Tragedia de Tomé”, fatídica jornada en la que dieciséis hinchas de O’Higgins de Rancagua perdieron la vida en un accidente ocurrido en la Cuesta Caracoles, luego del triunfo celeste ante Huachipato por el Torneo de Transición.
Lo que comenzó como una jornada de celebración terminó en una profunda tragedia, cuando los fieles del Capo de Provincia decidieron continuar los festejos en un balneario de la Región del Biobío. En ese trayecto, el bus en el que se desplazaban se desbarrancó, marcando para siempre la historia de la hinchada celeste y de toda una ciudad.
En el marco de esta conmemoración, el Municipio de Rancagua realizó una intervención en el Paseo Independencia de la capital regional, donde se instalaron pancartas conmemorativas que relatan la historia de aquella jornada, en un gesto de memoria y reconocimiento hacia los 16 hinchas fallecidos y sus familias.
Al respecto, el alcalde de Rancagua, Raimundo Agliati, señaló a la prensa que “todos los rancagüinos que recorren el paseo tendrán la posibilidad de recordarles, dar un momento de respeto, de cariño a las familias. Y para los que no conocen la historia, las nuevas generaciones, tengan la posibilidad de saber. Esta es una historia que nunca se debe acabar, sino que Rancagua siempre debe estar y debe acompañar, mantenerla viva, es parte de la historia de nuestra ciudad”.
Aquel 9 de febrero de 2013 quedó grabado en la memoria colectiva de Rancagua. Dos días más tarde, el dolor se hizo sentir con fuerza cuando más de 12 mil personas participaron del responso fúnebre en honor a los 16 hinchas. Desde entonces, el recuerdo se mantiene vigente a través de diversos hitos conmemorativos levantados tanto en la capital regional como en el Monasterio Celeste y conmemorándose de manera anual.
Trinidad Muñoz, presidenta de la Agrupación “Del Dolor a la Esperanza”, agradeció el gesto y expresó que “este mes es muy difícil para toda la familia, muy difícil, nos une a todos el mismo dolor. No se va a olvidar nunca, van a pasar los años, a lo mejor nosotros no vamos a estar, pero el legado que vamos a dejar nosotros lo va a mantener, esto siempre se va a mantener vivo y nosotros los papás nos encargamos de que esto siempre siga así”.
En tanto, Natalia Hernández, madre de Felipe Bañado, comentó en conversación con El Tipógrafo que “la ciudad los sigue recordando. Estos homenajes son muy bonitos, que cuenten la historia para las nuevas generaciones y que sepan lo que sucedió en ese momento, fue una noticia de impacto nacional. Nosotros como familias queremos dejar el legado de que nunca los olviden”.
A casi 13 años de la partida de estos 16 corazones celestes, su memoria sigue presente en cada “Ohi Ohi” que resuena en el estadio y en las calles de Rancagua. Para muchos, su legado también fue parte del impulso que llevó al plantel celeste a conquistar el título de Primera División en diciembre de aquel año. Hoy, su historia continúa viva, escrita en la memoria de una ciudad que no olvida.







