La profesora diferencial María José Ramos Fernández fue seleccionada a través del sistema de Alta Dirección Pública (ADP) como nueva directora del Liceo Bicentenario Óscar Castro Zúñiga de Rancagua. Con 43 años, cuenta con un Magíster en Dirección y Liderazgo Educativo, además de diplomados en Inclusión Educativa y perfeccionamientos enfocados en el fortalecimiento del aprendizaje.
A lo largo de su trayectoria se ha desempeñado como docente de aula, Coordinadora Comunal del Programa de Integración Escolar (PIE), jefa de Unidad Técnico Pedagógica y directora de establecimiento educacional. Su experiencia, señala, ha estado centrada en el liderazgo pedagógico, el fortalecimiento de las prácticas docentes y la construcción de culturas escolares inclusivas, siempre con foco en el aprendizaje y el desarrollo integral de los estudiantes.
Tradición y proyección
Respecto al desafío de encabezar uno de los liceos más emblemáticos de la capital regional, Ramos afirma que “el Liceo Bicentenario Óscar Castro Zúñiga es parte de la identidad cultural y académica de Rancagua. Su historia, sus generaciones de egresados y su aporte al desarrollo intelectual y artístico de la comuna representan un legado que merece un profundo respeto”.
Agrega que “asumo este desafío con responsabilidad y convicción. Liderar una institución con esa tradición implica honrar su historia, pero también proyectarla hacia el futuro”. En esa línea, plantea como compromiso resguardar la excelencia académica que lo caracteriza, fortalecer su identidad e incorporar innovación pedagógica y una mirada estratégica frente a los actuales desafíos del sistema educativo.
Prioridades para el primer año
En el ámbito académico, la nueva directora indica que una de las prioridades será “consolidar un liderazgo pedagógico centrado en el aula, fortaleciendo el acompañamiento docente y el trabajo colaborativo”. También apunta a profundizar en el análisis de datos para la toma de decisiones y asegurar que los estudiantes alcancen altos estándares de aprendizaje.
En convivencia escolar, sostiene que el foco estará en promover un clima basado en el respeto, la responsabilidad y el diálogo. “La excelencia académica solo se sostiene en comunidades donde existe confianza, sentido de pertenencia y bienestar socioemocional”, señala, junto con enfatizar el fortalecimiento de la identidad oscarina y la generación de espacios de participación activa.
Sobre el sello de su gestión, Ramos plantea un liderazgo “cercano, firme y colaborativo”, destacando que su formación como profesora diferencial le ha permitido comprender que “la diversidad es una fortaleza y que la inclusión y la excelencia no son conceptos opuestos, sino complementarios”.
Asimismo, proyecta al establecimiento como un referente regional que combine tradición, cultura y altos estándares académicos, manteniendo su prestigio histórico con una visión moderna, humana y estratégica.






