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Columnas de Opinión

Noche de esperanza

MARTES, 30 DE DICIEMBRE DE 2025


La noche del treinta y uno de diciembre, justo a las doce, cuando entre campanas, sirenas y fuegos artificiales, todos celebramos la llegada de un nuevo año, es una noche de esperanza.

Todos tenemos metas, anhelos, expectativas, que normalmente estimamos que no se han producido del modo en que lo queremos, y la esperanza de que por fin se nos asomen a nuestra vida, nos parece que se concreta en la noche del año nuevo, convencidos que el cambio en el calendario nos traerá cosas buenas.

Los saludos que todos nos prodigamos, deseándonos ventura y prosperidad con mucha alegría, los abrazos que no escatimamos, están revestidos de esa esperanza de que nuestra vida cambiará, que por arte de magia, el año nuevo nos lo traerá, sin mayor esfuerzo que esperar que pasemos la medianoche del 31 de diciembre.

Tal visión es un engaño, porque para que nuestra vida mejore, debemos necesariamente examinar nuestra conducta, verificar si hemos hecho lo conveniente y necesario, reconocer con sinceridad si hemos sido negligentes, poco esforzados, cómodos, y adoptar los cambios suficientes para alcanzar nuestras metas.

Si continuamos haciendo las mismas cosas, de la misma manera en que hasta ahora lo hemos hecho, encerrados en nuestra zona de confort, si no hemos tenido el valor de asumir riesgos, simplemente nuestro futuro será una simple repetición de nuestro pasado, no habremos avanzado, el año nuevo nada nos traerá.

La noche de año nuevo es la oportunidad de hacer esa revisión, de comprometernos en mejorar, de estudiar más, de capacitarnos en nuestro trabajo, de ser más serviciales y amables, de dedicarle a nuestra familia y a nuestros seres queridos más tiempo y más amor, ser más justos y mejores ciudadanos. Olvidar para siempre la frase ”dejar pasar el tiempo” y reemplazarla por “aprovechar el tiempo”.

Si así obramos, daremos vida a una auténtica esperanza, fundada y real, cual es alcanzar mejores frutos con nuestro esfuerzo, superar la calidad de vida de nuestra familia, darle buenas oportunidades a nuestros hijos, ser más serviciales. No lo obtendremos por el simple hecho que la aguja del reloj pasó a un nuevo lapso de doce meses.

Lo mismo vale para nuestro país: tenemos la esperanza que el nuevo año nos permita ver cambios en el modo de ser, de alcanzar metas superiores. Si todos nos esforzamos, ese resultado se producirá.

Envío mis mejores deseos de ventura y prosperidad para el año 2026, que se cumplan todas las esperanzas, mejorando el esfuerzo que debemos hacer para cumplir nuestras metas.



Acerca de Mario Barrientos Ossa.
Nació en Rancagua. Egresó del Instituto Nacional y cursó Derecho en la Universidad de Chile. Es Diplomado en Administración Pública y Magíster en Derecho de la misma casa de estudios. Se desempeñó como Contralor Regional y subjefe del Departamento de Estudios de la Contraloría. Posteriormente, fue Asesor Jurídico de la División El Teniente. A contar de 1994 ejerce liberalmente la profesión en su Estudio Jurídico. Fue alcalde de Rancagua y uno de los cofundadores de la Universidad Leonardo da Vinci. Fue profesor en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación y en la Universidad de Aconcagua, cuya Revista de Derecho creó y dirigió. Se desempeñó como Abogado Integrante de la Corte de Apelaciones de Rancagua.
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