La semana pasada fuimos testigos de dos hechos de origen deportivo total y absolutamente diferentes, demostrándose a qué nivel de contraste se puede llegar, cuando lo que se hace pasa por las visiones y actuaciones de los involucrados.
Lo primero que hay que hacer para abordar el tema, es diferenciar la conducta de los deportistas con respecto a los hinchas, a fin de ser justos en el análisis y de lo cual dejamos constancia, ya que abordaremos el tema en su globalidad.
Por una parte, vimos los Juegos Panamericanos Junior en Asunción, los que para quienes nos gusta el deporte, fue como muchos comentaristas han mencionado, una fiesta en su sentido más profundo.
En contraste, observamos horrorizados los desgraciados y repudiables hechos que en Argentina se vivieron en un partido de futbol, donde se enfrentaban dos populares equipos, uno de ellos de nuestro país.
Sabemos que el deporte es un actividad física que se ejerce bajo dos perspectivas, la primera como un simple juego y la segunda como competición. Claro que en los dos casos, supone que hay que entrenarse para realizarla y se deben obedecer las normas que la rigen para participar.
Lo anterior en los dos hechos mencionados en estas líneas se dieron sin lugar a dudas, por parte de quienes compitieron.
El deporte es también para quien lo practica y para quien no haciéndolo es hincha, una recreación, un pasatiempo, un placer o una diversión, como usted prefiera catalogarlo.
Bajo dicha perspectiva, se presentan claras diferencias entre los dos hechos en comento, ya que en el caso de los Juegos Panamericanos ello se cumplió plenamente, pese a que en determinados casos podría no haberse alcanzado las expectativas deportivas.
En la otra vereda, las ilusiones de disfrutar de un encuentro deportivo por parte de los hinchas, se convirtió en una tragedia de magnitud, donde el partido en sí mismo dejó de tener importancia, ante los dramas humanos que pudimos observar.
No pretendemos, ni podríamos en éstas líneas establecer responsabilidades y culpables, pero sí ayudar aunque sea en un mínima medida a crear conciencia.
El tema y sus consecuencias tienen importancia, ya que se evidencia la necesidad de definir las causas y establecer las acciones remediales, para que lo sucedido en el mencionado partido de fútbol, no vuelva ocurrir.
Si en algo apreciamos las enseñanzas de Platón, deberían coincidir todos los actores involucrados, que el deporte ayuda a la formación de los seres humanos que lo practican, por lo que hay que cuidar dicha actividad.