El Instituto Nacional de Estadísticas publicó la Encuesta Suplementaria de Ingresos (ESI) 2024, y si bien en términos generales hay buenas noticias para la región, aún existen deficiencias en materia salariales necesarias de abordar.
Después de un estancamiento en los salarios de la región entre los años 2017 y 2022, a partir del año 2023 y de manera importante el 2024, podemos observar un incremento en los ingresos reales de los ocupados. De hecho, en 2024, el ingreso promedio regional llegó a los $748.453 mensuales, lo que significa un incremento importante respecto de las mediciones anteriores. Otra buena noticia es la disminución de la brecha entre hombres y mujeres: de una diferencia de $247.287 en 2021, pasamos a $177.811.
Por otro lado, los grupos ocupacionales con mayor presencia en la región: ocupaciones elementales, vendedores y operarios de oficio (en estos tres grupos se emplea casi el 60% de lo ocupados) se ubican por debajo del promedio regional. En específico, las ocupaciones elementales, el segmento de mayor peso (27,43%), registra un ingreso de $473.049. Esto es a todas luces preocupante, ya que, por su condición, es un bolsón que reproduce pobreza.
Los jóvenes y las personas mayores de 55 años también están por debajo del promedio de ingresos de la región. Los primeros, no superan los $450 mil mensuales, mientras que los segundos, en el tramo etario de 55 a 64 años, alcanzan los $640 mil.
Respecto a los sectores productivos, observamos que la consolidación en términos de empleo del Comercio ha estado acompañada de una diminución en sus remuneraciones, pasando a ser la rama económica con los salarios más bajos de la región, con $609.592, seguido del sector silvoagropecuario, con $627.831, y la Industria, con $667.923 mensuales. En contraste, la minería y la administración pública, se han consolidado en los primeros lugares, con $1.415.310 y $1.148.178 promedio mensual respectivamente.
Las tendencias generales nos muestran que los ingresos en O’Higgins han mejorado sustancialmente en relación con los años anteriores, aunque hay situaciones específicas, relacionadas con la población más joven y las personas mayores, ciertos grupos ocupacionales, los sectores productivos que generan mayor empleo y la brecha remuneracional entre hombres y mujeres, que continúan estando en la base de la fragilidad laboral de los trabajadores de la región.