«Hay un día en que el soñador y el sueño se encontraron, y ese día es hoy», afirmó Eduardo Berizzo en medio de la emoción tras el primer título de O’Higgins. El técnico argentino fue uno de los principales gestores para que cada 10 de diciembre se recuerde como una de las fechas más importantes en el calendario celeste.
58 años debieron pasar para vivir lo de aquel día. Frente a 42 mil espectadores, el equipo rancagüino llegó al Estadio Nacional siendo el mejor cuadro de la fase regular junto a Universidad Católica con 39 puntos, por lo que debieron dirimir al monarca en un partido de definición.
Fue así que, en una especie de revancha por aquella final perdida en 2012, O’Higgins logró sacudirse un año después en el mismo escenario. La solitaria anotación de Pedro Pablo Hernández tras un preciso centro de Yerson Opazo, el dio al «Capo de Provincia» su primera copa en la máxima categoría del fútbol chileno.
Pero este título fue mucho más que una hazaña deportiva. La tragedia ocurrió en febrero de ese año, cuando 16 hinchas fallecieron en Tomé tras apoyar al equipo, dio una carga emocional única a la gesta.
La oncena que salió a la cancha para enfrentar a los «Cruzados» fue Paulo Garcés; Yerson Opazo, Mariano Ugglesich, Julio Barroso, Alejandro López; César Fuentes, Braulio Leal (74′ Benjamín Vidal), Pablo Hernández; Luis Pedro Figueroa (46′ Francisco Pizarro), Pablo Calandria y Gonzalo Barriga (80′ Nicolás Vargas).
