Durante octubre, la Subsecretaría de Turismo presentó una herramienta destinada a dimensionar el aporte económico del turismo en cada una de las 16 regiones del país, con el objetivo de comprender las distintas realidades del sector a nivel territorial.
Según cifras oficiales, en 2025 el PIB turístico nacional alcanzó los $9.511 mil millones, equivalente al 2,8% del Producto Interno Bruto (PIB) de Chile.
En cuanto a la intensidad turística, indicador que mide la importancia de esta actividad dentro de la economía de cada región, O’Higgins se ubicó en el puesto 14 de 16 regiones, con un 2,8%, por debajo de la mediana nacional de 4,1%.
Al respecto, el experto en gestión turística y exdirector regional de Sernatur, Carlos Escobar, explicó que este resultado responde, a que “tenemos grandes industrias que se llevan el peso relativo más importante a nivel económico en la región, tanto la agricultura como la minería”.

Esta realidad también se observa en otras regiones vinculadas a la actividad minera, que aparecen en los últimos lugares de la clasificación, como Atacama, con un 1,6%, y Antofagasta, con un 1,5%.
Frente a este escenario, Escobar sostuvo que “a partir de estas cifras, es que tiene que aumentar el nivel de crecimiento por sobre lo que va creciendo en la economía regional para ir aumentando ese valor porcentual que tiene actualmente”.
En esa línea, recordó que O’Higgins cuenta con diversos destinos y atractivos, entre ellos los vinculados al enoturismo y el borde costero, que representan oportunidades para fortalecer la actividad.
Participación de O’Higgins a nivel nacional
Pese a la baja posición en intensidad turística, O’Higgins alcanza el octavo lugar en participación, indicador que mide cuánto aporta la región al total de la actividad turística del país. Según el informe, su contribución corresponde al 4,26%.
Para el experto, avanzar en el desarrollo del sector también requiere explorar nuevas alternativas de negocio y experiencias que complementen la oferta existente. En ese sentido, planteó la posibilidad de vincular el turismo con otras actividades productivas características de la zona.
“Podríamos incorporar con industrias tales como el aceite de oliva, la misma producción frutícola, que podría ser interesante en términos de ir desarrollando una faceta turística distinta a la que actualmente estamos haciendo”, puntualizó.







