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De vender al mesón a proyectarse a España: La historia de Cugat contada por una de sus colaboradoras más antiguas


A medio siglo de sus inicios, la cadena nacida en Pichidegua, Región de O’Higgins ha pasado de pequeños locales comerciales a una expansión que incluso mira hacia Europa. Mónica Galaz, quien ha acompañado gran parte de ese recorrido, recuerda los cambios, el vínculo con los clientes y una historia que continúa traspasando generaciones.

JUEVES, 1 DE OCTUBRE DE 2026
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Publicado por

Olga Astorga



Cuando Mónica Galaz Bravo llegó a trabajar a Cugat, el 9 de julio de 1984, encontró una realidad muy distinta a la actual. No había grandes salas ni extensos pasillos, buena parte de la atención todavía se realizaba en pequeños locales comerciales, con un mesón separando a los clientes de la mercadería.

Desde entonces han pasado 42 años. Tiempo suficiente para verla crecer junto a una compañía que este 2026 cumple medio siglo de historia y que, para ella, sigue conservando parte del espíritu de aquellos primeros años.

“Yo he sido parte de todo el proceso”, recuerda Mónica, actual jefa de compras, quien conoció a Cugat cuando ya mantenía presencia en distintas comunas de O’Higgins, entre ellas Pichidegua, San Vicente, Rengo y Rancagua.

La historia que guarda en su memoria se remonta incluso más atrás. Según relata, Gustavo Cugat comenzó muy joven ligado al comercio. Tenía un camión y viajaba hasta Santiago, incluyendo La Vega, para vender productos y abastecerse de mercadería.

Más tarde, junto a su esposa Silvia, instalaron un almacén en Pichidegua. Mientras ella permanecía a cargo del negocio, él viajaba hasta Santiago para traer los productos. A partir de ese pequeño comercio comenzó una historia que con los años se extendería a diferentes ciudades y daría paso a Supermercados Cugat.

Uno de los recuerdos que Mónica conserva con mayor claridad es el supermercado de Santa María. El local era considerablemente más pequeño que el actual y, especialmente durante los fines de semana y fechas de pago, la cantidad de clientes llegaba a superar su capacidad. “Los sábados había que bajar las cortinas porque no cabía más gente adentro. Había que esperar que saliera gente para poder dejar entrar”, recuerda.

Eran otros tiempos. No existían redes sociales ni las herramientas publicitarias actuales y, según cuenta, gran parte del crecimiento se produjo gracias a algo mucho más simple, el boca a boca. Una persona compraba, recomendaba y volvía. Con el paso de los años, esa relación comenzó incluso a transmitirse entre generaciones.

La expansión también significó un cambio profundo puertas adentro. De aquellos pequeños establecimientos atendidos por pocas personas, la compañía pasó, según indica Galaz, a contar actualmente con más de 4.000 trabajadores, considerando las distintas unidades de negocio de Cugat, y 17 sucursales.

Pero para Mónica hay algo que no ha cambiado en la misma proporción, el carácter familiar de la empresa. Los hijos de Gustavo y Silvia participan actualmente en distintas áreas y una nueva generación comienza también a integrarse al negocio. Esa continuidad, afirma, ha permitido conservar una relación directa tanto con quienes trabajan en los supermercados como con sus clientes. “Para nosotros esto es una empresa familiar”, resume.

En estos 50 años también fueron apareciendo elementos que terminaron formando parte de la identidad de sus supermercados. Mónica menciona especialmente las frutas y verduras, la producción propia de panadería, la carnicería, la línea hogar y la incorporación de productos importados que no siempre se encuentran en otras cadenas.

Sin embargo, cuando intenta explicar por qué una misma familia puede comprar durante décadas en el mismo supermercado, vuelve a conceptos mucho más sencillos: cercanía, precios y confianza.

Esa relación también se ha hecho visible durante las celebraciones de aniversario. Los sorteos se convirtieron con los años en una tradición y, en el marco de los 50 años, la empresa realizó nuevamente la entrega de premios a clientes y trabajadores, entre ellos vehículos sorteados, una casa prefabricada y otros reconocimientos.

Para Mónica, incluso después de cuatro décadas, hay escenas que se repiten. Las quincenas y los fines de mes continúan siendo jornadas de alta afluencia, mientras Navidad, Año Nuevo y el Día de la Madre siguen marcando algunos de los periodos más intensos del calendario.

Cambian los supermercados, cambian las formas de comprar y también las generaciones detrás del mesón y frente a las góndolas. Pero algunas costumbres permanecen.

Ahora Cugat mira hacia una nueva etapa. Entre los proyectos mencionados por Galaz aparecen futuras expansiones en Machalí y La Serena, además de un supermercado que se construye en Girona, España, cuya apertura podría producirse durante 2027.

Sería un nuevo capítulo para una historia que comenzó lejos de los grandes supermercados, con un camión, viajes hasta Santiago, un pequeño almacén en Pichidegua y una familia detrás del negocio. Mónica ha sido testigo de gran parte de ese crecimiento y, tras 50 años de cambios, asegura que hay algo que se mantiene intacto, “La calidad, el ahorro, surtido y cercanía”, una esencia que ha acompañado a Cugat desde sus fundadores hasta las nuevas generaciones”


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