El Servicio Agrícola y Ganadero informó que tres profesionales «fundamentales en la historia contemporánea del SAG de O’Higgins dijeron adiós a la vida laboral dejando un profundo legado a la actividad agrícola regional».
Se trata de Normandina Hernández, especialista en el área de viveros y semilleros regionales, destacada como «fundamental para el engranaje institucional del SAG en el sector Rancagua»; Pedro Gómez, quien asumió como jefe de la Oficina SAG Rancagua en 1991 y lideró durante 26 años consecutivos, destacando su participación en la erradicación de la mosca de la fruta, en 2005, y el desarrollo de sistemas de inspección de exportaciones; y Claudio Moore, entomólogo del Sitio de Inspección Los Lirios desde 1993, lideró la protección sanitaria agrícola y forestal de la región, sumando la implementación de las estrategia de inspección fitosanitaria de frutos de exportación y tres campañas de erradicación de mosca de la fruta.

«Hoy despedimos a tres pilares de nuestra institución, Doña Normandina, don Pedro y don Claudio han entregado gran parte de sus vidas al SAG, demostrando un compromiso inquebrantable con nuestra misión institucional. Su rigor técnico, su calidad humana y su vocación de servicio dejan una huella imborrable en nuestra región y un legado de excelencia para las futuras generaciones de funcionarios«, señaló Manuel Bernales, Director Regional (s) del SAG O’Higgins.
“Agradecemos a cada uno su compromiso y profesionalismo, sabemos todo lo que entregaron al SAG; sin duda, son un ejemplo para las nuevas generaciones que se están incorporando al ministerio. No me queda más que desearles mucho éxito en esta nueva etapa que están iniciando”, expresó el seremi de Agricultura, Carlos Valdés.

Desde el SAG puntualizaron que: «La trayectoria de estos tres servidores públicos es reflejo de la labor constante por la protección del patrimonio sanitario de la región. Fue su esfuerzo y su desempeño por décadas en la institución los que colaboraron a la consolidación y el prestigio del SAG en el país y el continente. A través de sus distintas áreas de especialidad, su trabajo conjunto en la protección del patrimonio agrícola, particularmente, fue un pilar fundamental para sostener el estatus fitosanitario privilegiado de la región, y apoyar a los productores locales que hoy convierten a O’Higgins en la punta de lanza de la producción frutícola, hortalicera y de viveros del país».






