Una cuenta bancaria es fundamental para la vida financiera, y aunque cambiar de banco solía ser un proceso largo y engorroso, desde 2020 existe un mecanismo legal que simplifica el traslado de productos financieros entre instituciones.
La portabilidad financiera es un derecho que permite a las personas y pequeñas empresas migrar sus servicios de forma más ágil, con plazos definidos y menor costo. Sin embargo, muchos desconocen cómo funciona este proceso o cometen errores que pueden dejar el trámite a mitad de camino.
Antes de iniciar cualquier traslado, es fundamental tener abierta la cuenta corriente de destino en la nueva institución, ya que este producto será el punto de partida para recibir tus servicios y gestionar el cierre ordenado de la cuenta anterior.
Qué es la portabilidad financiera y qué la habilitó
La portabilidad financiera se reguló en 2020 mediante la ley número 21.236, cuyo objetivo fue facilitar que las personas, micro y pequeñas empresas cambien de proveedor de servicios financieros cuando lo estimen conveniente.
La Ley de Portabilidad Financiera comenzó a regir el 8 de septiembre de 2020 y establece un procedimiento claro para que el cambio entre entidades sea más rápido y menos costoso.
Antes de esta ley, trasladar un crédito hipotecario o cerrar una cuenta implicaba múltiples trámites, altos costos notariales y tiempos indefinidos. Ahora, el marco normativo define responsabilidades, plazos y documentos obligatorios para ambas partes.
Aunque la ley lleva varios años vigente, su uso sigue siendo limitado. Según datos de la Comisión para el Mercado Financiero, muchos clientes aún desconocen este derecho o prefieren métodos tradicionales por falta de información.
Qué se puede trasladar y qué no
La portabilidad financiera te permite migrar tus productos entre distintas instituciones e incluso renegociar o refinanciar mejores condiciones con tu proveedor actual.
Productos que sí se pueden portar:
- Cuentas vista y cuentas corrientes.
- Líneas de crédito.
- Tarjetas de crédito.
- Créditos de consumo y créditos hipotecarios.
Productos que quedan fuera del proceso:
- Ahorro e inversión: No se consideran productos financieros bajo esta ley.
- Seguros: No forman parte del alcance de la portabilidad.
- Productos no regulados: Cualquier servicio que no esté supervisado por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).
El paso a paso del proceso de portabilidad
El proceso de portabilidad tiene varias etapas claramente definidas por la normativa. Conocer cada una te ayudará a evitar contratiempos y asegurar que el traslado se complete sin problemas.
Solicitud de portabilidad
La Solicitud de Portabilidad Financiera es un documento (físico o digital) que manifiesta la intención de iniciar el proceso de portabilidad, identificando al proveedor inicial y los productos o servicios que deseas portar.
Certificado de liquidación
El Certificado de Liquidación de deuda es el documento otorgado por el banco proveedor inicial, que contiene uno o más de tus productos, con su tasa, comisiones aplicables y el valor a desembolsar para prepagar cada uno de ellos.
Este certificado es gratuito y el proveedor inicial tiene un plazo de 5 días hábiles bancarios para entregarlo. Puedes solicitarlo directamente a tu banco actual o pedirle al nuevo proveedor que lo gestione por ti.
Evaluación y oferta
El nuevo proveedor evalúa al cliente y emite una oferta con los productos y condiciones, la cual tiene una vigencia de al menos 7 días hábiles bancarios. Durante este período puedes revisar las condiciones, comparar con otras instituciones y decidir si aceptas o no la propuesta.
Aceptación y contratación
Corresponde al acto que representa la voluntad de aceptar la oferta por parte del cliente. Este acto se debe hacer por escrito, ya sea de manera física o digital, dentro del periodo de vigencia de la oferta. Una vez aceptada, se procede a la contratación formal de los productos en la nueva institución.
Mandato de término
El «mandato de término» es aquel mediante el cual el cliente le encarga al nuevo proveedor de productos y servicios financieros la atribución de terminar los productos y servicios que el cliente tenía con el proveedor inicial.

Plazos legales y responsabilidades de cada parte
Los plazos están claramente establecidos en la normativa para proteger al consumidor y asegurar que el proceso avance sin demoras injustificadas.
El proveedor inicial tiene 5 días hábiles para entregar el certificado de liquidación, mientras que la oferta del nuevo proveedor debe tener una vigencia mínima de 7 días hábiles.
No existe un plazo determinado para el proceso completo, ya que cada portabilidad es distinta y depende del número de productos o servicios financieros que se quieran portar, las características de cada uno de ellos, y si están garantizados o no a través de garantías reales o personales.
Sin embargo, si se trata de créditos asociados a garantías, el proceso puede resultar más largo que cuando se trata de portar una línea de crédito disponible.
El banco inicial tiene la responsabilidad de entregar toda la información solicitada de forma completa y oportuna, mientras que el nuevo proveedor debe evaluar tu solicitud con transparencia y cumplir con los compromisos asumidos en la oferta.
Como cliente, tu responsabilidad es proporcionar información veraz, cumplir con los requisitos de evaluación y mantener fondos suficientes en tu cuenta antigua hasta que el proceso finalice completamente.
Errores comunes que dejan trámites colgados
Al realizar un proceso de portabilidad o cambio de banco, omitir ciertos detalles operativos puede causar retrasos y cobros innecesarios. Estos son los descuidos más habituales que debes evitar:
- Olvidar el cierre formal de la cuenta antigua: Asumir que la cuenta previa se cierra de forma automática al abrir una nueva es un error frecuente. Si no pides el cierre de forma explícita, la institución seguirá cobrando comisiones de mantención.
- No traspasar los pagos automáticos (PAT/PAC): No migrar tus débitos automáticos (servicios básicos, suscripciones, seguros) provocará rechazos y cargos por mora si la cuenta de origen se queda sin fondos.
- Omitir la actualización de la nómina o ingresos recurrentes: No notificar a tu empleador o entidad pagadora sobre el cambio de cuenta puede hacer que tu sueldo, pensión o prestaciones sigan llegando a la institución anterior, retrasando el acceso a tu dinero.
- Dejar cheques o cobros pendientes sin fondos: Antes de solicitar el cierre, confirma que no existan cheques girados pendientes de cobro (o deja la provisión de fondos necesaria para cubrirlos) y cancela las órdenes de pago automático activas.

Cómo aprovechar la portabilidad financiera a tu favor
La portabilidad financiera es un derecho que puede ayudarte a mejorar tus condiciones bancarias, reducir costos y acceder a mejores servicios. Sin embargo, requiere planificación y atención a los detalles para evitar errores que pueden complicar el proceso.
Antes de iniciar el traslado, asegúrate de tener todos tus productos actuales identificados, revisa las ofertas disponibles en el mercado y mantén un registro de todos los pagos automáticos asociados a tu cuenta bancaria.
Con la información correcta y una gestión cuidadosa, cambiar de banco puede ser un proceso simple y beneficioso para tus finanzas personales.






