El Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile entregó un mensaje al país titulado “Para construir paz y esperanza: Verdad, justicia y reconciliación”.
En el documento, los obispos plantearon la necesidad de mirar la historia con verdad y avanzar hacia una convivencia fundada en la paz, la justicia y la reconciliación, reconociendo que el 11 de septiembre continúa generando opiniones encontradas en la sociedad chilena.
En su mensaje, expresaron su cercanía con las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos y, especialmente, con las familias de los detenidos desaparecidos. En ese sentido, reafirmó su compromiso con el acompañamiento y la búsqueda de la verdad sobre lo ocurrido.
Los caminos que plantea la Iglesia
Para avanzar hacia una sociedad reconciliada, el Comité Permanente propuso cultivar la verdad sobre los hechos ocurridos, junto con una justicia aplicada con rigor e imparcialidad.
A ello sumó el reconocimiento del sufrimiento de quienes padecieron violencia, persecución, prisión, exilio y pérdidas familiares, además de una disposición al perdón y al arrepentimiento.
En el mensaje, los obispos también recordaron una frase de san Juan Pablo II: “No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón”.
Junto con abordar la memoria histórica, la Conferencia Episcopal planteó la necesidad de fortalecer las instituciones confiables y democráticas, promover una memoria que contribuya a la unidad y trabajar en torno a un proyecto común para el país.
Entre los desafíos mencionados se encuentran superar la pobreza, proteger a las personas más vulnerables, generar trabajo digno y fortalecer a las familias y comunidades.
“Verdad sin odio”
Hacia el cierre de su mensaje, los obispos formularon una invitación a Chile a enfrentar este periodo de memoria desde distintos principios: “verdad sin odio, justicia sin venganza, memoria sin resentimiento, perdón sin olvido y futuro sin exclusiones”.
Finalmente, encomendaron este camino a la Santísima Virgen del Carmen, Madre y Reina de Chile, pidiendo que inspire a los habitantes del país a reconocerse y tratarse siempre como hermanos.






