En el fútbol formativo chileno existe una práctica tan extendida como poco discutida: la captación desleal de jugadores por parte de entrenadores. No se trata del legítimo cambio de club que un niño y su familia deciden en busca de nuevos desafíos, sino de una metodología que opera a espaldas de la institución de origen, generalmente a través de un mensaje de WhatsApp privado al jugador o a sus padres, ofreciendo titularidad, participación en torneos regionales, nacionales, internacionales, además de quedar exento del pago de la mensualidad a modo de beca.
El daño va más allá de lo deportivo. A menudo, la estrategia incluye desacreditar el trabajo del entrenador actual, instalando en el menor la idea de que no es valorado y que su desarrollo está estancado. Se apela al ego para romper el sentido de pertenencia y lealtad, dos valores fundamentales en la etapa formativa.
Para las familias, la propuesta puede resultar tentadora, pero esconde una lógica de uso y descarte. Si un técnico está dispuesto a captar a un jugador ofreciéndole todo de manera encubierta hoy, no existe garantía de que mañana no lo margine cuando aparezca un prospecto más atractivo para ganar un trofeo y obtener una fotografía, o adquirir prestigio artificial. La pregunta que todo padre debería hacerle a quien lo contacta es cuántos jugadores ha formado en principios y valores. La respuesta suele evidenciar la diferencia entre un formador y un mercenario de resultados.
El problema central es formativo y ético. Al normalizar la captación por mensajería privada, se le enseña al niño que los compromisos son transitorios y que la lealtad es negociable. Por ello, la discusión que el fútbol amateur debe enfrentar no es si el jugador se marchó por falta de valoración, sino si las ligas y asociaciones deben avanzar hacia la implementación de un código de ética claro, que sancione y eventualmente saque de las competencias a quienes incurran de forma reiterada en prácticas de captación desleal.
El fútbol formativo existe para formar personas antes que para coleccionar títulos con planteles ajenos.






