PUBLICIDAD

Enfermedad boca-mano-pie: Cómo reconocer los síntomas y prevenir su contagio en niños


Mariela Nilo, enfermera y docente adjunta de la carrera de Enfermería de la Universidad de O’Higgins (UOH), explica que la enfermedad es causada por virus del grupo Coxsackie.

LUNES, 21 DE SEPTIEMBRE DE 2026
PUBLICIDAD
Publicado por

Javier Celis



Fiebre, decaimiento y rechazo repentino a los alimentos pueden ser algunas de las primeras señales de la enfermedad boca-mano-pie, infección viral altamente contagiosa que afecta principalmente a niños y niñas menores de cinco años. Días después, pueden aparecer pequeñas ampollas en manos y pies, además de lesiones dolorosas en la boca.

Aunque en la mayoría de los casos evoluciona favorablemente y desaparece sin complicaciones, su facilidad de transmisión hace necesario reconocer sus principales síntomas y reforzar las medidas de prevención, especialmente en jardines infantiles, salas cuna y establecimientos educacionales.

Mariela Nilo, enfermera y docente adjunta de la carrera de Enfermería de la Universidad de O’Higgins (UOH), explica que la enfermedad es causada por virus del grupo Coxsackie y corresponde a un síndrome, es decir, a un conjunto de signos y síntomas característicos.

“Está definido por fiebre, lesiones dolorosas que se localizan en la mucosa oral, lo que dificulta la alimentación, y una erupción cutánea con pequeñas ampollas en manos, pies y, en forma menos frecuente, también afecta la zona glútea”, señala.

La especialista destaca que generalmente no se trata de una enfermedad grave. “La buena noticia es que es una enfermedad autolimitada, los signos y síntomas son leves y suelen desaparecer por sí solos en un plazo de 7 a 10 días”.

¿Por qué afecta principalmente a niños pequeños?

La mayor frecuencia de casos en menores de cinco años se relaciona, entre otros factores, con que su sistema inmunológico todavía se encuentra en desarrollo. Además, los niños pequeños dependen de los adultos para mantener medidas adecuadas de higiene y autocuidado.

Entre las primeras manifestaciones a las que madres, padres y cuidadores deben prestar atención están el decaimiento, el rechazo a los alimentos y la fiebre.

“Decaimiento general, rechazo a los alimentos y fiebre. Estos signos iniciales son claves para estar atentos y consultar oportunamente”, indica Nilo.

Una característica que permite distinguir este cuadro de otras infecciones virales o algunas reacciones alérgicas es la ubicación de las lesiones.

“Lo distintivo de esta enfermedad es la aparición simultánea de estas lesiones en la boca, en las manos y en los pies, lo que la diferencia de otras afecciones virales o reacciones alérgicas, cuyas manifestaciones suelen ser más generalizadas o localizadas en una sola área”, explica.

Desde el contagio hasta la aparición de los primeros síntomas pueden transcurrir entre tres y seis días, correspondiente al periodo de incubación, aunque este tiempo puede variar.

Juguetes y superficies también pueden transmitir el virus

El virus puede propagarse mediante el contacto directo con una persona infectada, objetos contaminados, como juguetes, y partículas respiratorias que se dispersan al hablar, toser o estornudar.

Por ello, la higiene de manos y la limpieza de los espacios adquieren especial importancia tanto en los hogares como en jardines infantiles y otros establecimientos educativos.

El lavado frecuente de manos con agua y jabón se recomienda especialmente al regresar al hogar, antes de comer y después de ir al baño o cambiar pañales. También es importante limpiar juguetes, objetos y superficies de uso habitual.

La ventilación de los espacios es otra medida preventiva. Nilo recomienda abrir puertas o ventanas durante al menos 15 minutos al día para favorecer el recambio de aire, incluso durante jornadas frías.

Cómo aliviar las molestias

No existe un tratamiento antiviral específico contra la enfermedad boca-mano-pie. El manejo se concentra principalmente en aliviar los síntomas mientras el organismo supera la infección.

La especialista recomienda consultar con un pediatra y evitar administrar medicamentos por cuenta propia, debido a que las dosis para controlar la fiebre o el dolor en niños deben calcularse de manera individual, considerando factores como el peso.

Uno de los principales desafíos para las familias es mantener una adecuada hidratación. Las lesiones en la boca pueden provocar dolor y hacer que el niño evite comer e incluso beber.

Para disminuir las molestias, se recomienda ofrecer líquidos frecuentemente y alimentos blandos en pequeñas cantidades, idealmente a temperatura ambiente o fríos. En el caso de las lesiones de la piel, se aconseja mantener el aseo habitual con agua y jabón y secar cuidadosamente, evitando frotarlas.

Cuándo consultar a un médico

Aunque la mayoría de los niños se recupera sin complicaciones, existen algunas señales que requieren evaluación médica.

Entre ellas se encuentra la fiebre persistente o difícil de controlar, especialmente cuando continúa pese a los medicamentos indicados por un profesional. También se debe prestar atención a una irritabilidad intensa y al rechazo total de líquidos o alimentos, debido al riesgo de deshidratación.

Otra señal de alerta es la aparición de signos de infección en las lesiones. “Si se observan signos de infección en las heridas, tales como enrojecimiento, aumento del calor local, aumento del dolor o presencia de algún exudado como pus”, se requiere evaluación médica, advierte Nilo.

Prevención en espacios educativos

Cuando se registra un caso en una comunidad educativa, las medidas de prevención adquieren especial relevancia. La limpieza de espacios y elementos compartidos, el lavado frecuente de manos y el reposo de los niños diagnosticados ayudan a disminuir la transmisión del virus.

“La prevención y la higiene son fundamentales. Mantener las medidas rigurosas de limpieza y asegurar también el reposo de los niños diagnosticados no solamente va a favorecer su pronta recuperación, sino que también va a evitar la propagación del virus a otros niños, reduciendo así el riesgo de brotes en entornos escolares y comunitarios”, sostiene la docente UOH.

Para madres, padres y cuidadores, la especialista llama a mantener la calma y observar la evolución del cuadro.

“Lo primero es tranquilidad. Es una enfermedad que es muy frecuente y la mayoría de los casos se resuelve espontáneamente y sin complicaciones, afectando únicamente la piel y mucosa”, concluye.


PUBLICIDAD
Comentarios

Cargando...

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Loading...

Tipógrafo Radio
El Tipógrafo Radio | Gary Moore - Still Got the Blues