La preocupación crece entre los locatarios del eje Rubio-Santa María de Rancagua, luego de que un nuevo robo afectara a la sucursal WOM ubicada en calle Brasil, y que, según las trabajadoras del local, se suma a una serie de hechos similares ocurridos en los últimos meses.
El pasado miércoles, lo que comenzó como una consulta aparentemente normal terminó en un turbazo protagonizado por cinco adolescentes que, en segundos, sustrajeron diez teléfonos avaluados en más de $10 millones.
Según relatan las ejecutivas del local, aproximadamente a las cinco de la tarde de ese día, una muchacha joven ingresó a consultar sobre precios y planes. Tras ella, otro hombre joven aparentemente sin relación también ingresó a la sucursal. En segundos, otros tres sujetos abrieron las puertas y entre todos procedieron a sustraer los celulares en exhibición.
“Entraron cinco personas y entre los cinco se llevaron diez teléfonos”, relató una de de las ejecutivas de ventas de la tienda. Según explicó, uno de los jóvenes se le acercó de manera intimidante cuando intentó intervenir. “Fue tan rápido que preferí entrar a la zona de seguridad”, recordó, aludiendo además a la planificación de los jóvenes, que, tras la revisión de las cámaras de seguridad, huyeron en conjunto hacia el sector poniente.
El hecho no es aislado. Las trabajadoras aseguran que han sufrido más de cinco robos en el local y que los últimos episodios involucran a menores de edad. “En los robos anteriores eran niños. Soy sincera, eran niños”, afirmó otra de las vendedoras.
La situación, aseguran, refleja un problema de seguridad más amplio en el sector. “Todos los días vemos cómo le abren las carteras a las personas. Todos los días”, sostiene una de las dependientes, calificando como negativa la sensación de seguridad en el entorno de calle Brasil. Las funcionarias también cuestionaron la capacidad de respuesta ante este tipo de delitos. Tras activar el botón de pánico, Carabineros llegó cerca de dos horas después para tomar la denuncia, aseguran.
A ello se suma que, según las propias trabajadoras, los clientes suelen ser víctimas regulares de hurtos. “Sacan los teléfonos y a las dos horas regresan porque se los robaron”, comentan.
La preocupación se mantiene entre las ejecutivas. “Puede volver a repetirse”, advierten, al describir un escenario que, aseguran, se ha vuelto recurrente en el sector, afortunadamente sin lesionados hasta ahora. Mientras esperan avances en la investigación, piden una mayor presencia policial y de seguridad municipal en una zona que describen como cada vez más compleja para comerciantes y transeúntes.
Otros locatarios de la zona, que solicitaron reserva de identidad, aseguran que los robos y hurtos son frecuentes en el entorno y que la situación ha impactado negativamente la actividad comercial de la tradicional calle Brasil en la capital regional.







