En la Villa El Sol de Rancagua, hay una sensación de logro compartido. Después de gestiones y conversaciones entre vecinos, el proyecto “Por una villa más segura” finalmente se hizo realidad tras adjudicarse recursos del 8% Comunitario de Seguridad del Gobierno Regional de O’Higgins, un impulso que permitirá instalar alarmas comunitarias por una inversión cercana a los $4 millones, beneficiando a más de 300 personas.
Para el Gobernador Regional, Pablo Silva Amaya, este sistema tiene un énfasis “preventivo del delito”, posibilitando la aplicación medidas que permitan “bloquear la comisión de un robo u otras acciones delictuales. Sabemos que las familias de la región, y en este caso Rancagua, necesitan apoyo en materia de seguridad, por eso estamos priorizando la inversión en esa dirección. Este proyecto presentado por los vecinos nos pareció espectacular y decidimos apoyarlo para que se concretara lo antes posible”.
Para Angélica Flores, presidenta de la junta de vecinos, el momento es más que administrativo: es histórico. “Nos hemos reunido porque va a pasar algo histórico, la entrega de alarmas comunitarias para nuestra villa el sol 1 y 2”, afirmó. La dirigente vecinal recordó que el proyecto “se postuló durante la administración de la JJ.VV. anterior, se ganó a fin de año y ahora ya lo estamos haciendo real”.
Flores subrayó el impacto emocional del avance, ya que “con estas alarmas vamos a sentir una tranquilidad, una mejora obviamente”, aportando además una reflexión sobre la necesaria unión vecinal: “esto también es para conocernos y unirnos más como comunidad”.
Por su parte, la secretaria de la organización, Sari Aros, valoró el respaldo del Gobierno Regional y señaló que el sistema permitirá “coordinar mejor a los vecinos y actuar de manera más rápida frente a situaciones de riesgo”.
“Los vecinos están bien contentos, es primera vez en 34 años que trabajamos en algo directamente relacionado con seguridad”, explica Aros, sincerando que la villa, con una población mayoritariamente adulta, ha debido enfrentar “situaciones que no corresponden”, lo que ha generado focos de vulnerabilidad. Por eso, afirma, el proyecto llega en un momento clave: “esto ayuda a que detengamos la sensación de inseguridad, realmente necesitamos esto”.
Aros detalló el funcionamiento del sistema: “son 18 kits de 18 chicharras con 10 casas adosadas a cada una”, integradas en 180 viviendas. Destacó que incluso quienes no reciban control remoto estarán protegidos: “con un solo control se puede proteger también a los vecinos de los alrededores, aunque no lo tengan”. Por ello, la instalación se está planificando “en lugares específicos y estratégicos para abarcar más y que todos salgamos ganando”.
De esta manera, el proyecto de alarmas en la Villa El Sol marca un punto de inflexión en el extremo norte de la capital regional, con una comunidad que se organiza, se fortalece y reafirma la confianza en la capacidad de gestión entre vecinos y autoridades.









