Este martes, Chile se suma a la conmemoración mundial del Día de la Seguridad y la Salud en el Trabajo. La fecha llega en un momento donde la digitalización, el teletrabajo mal regulado y la presión productiva han transformado el mundo laboral más rápido que las normas que deberían proteger a quienes trabajan.
Bajo el lema «Garanticemos un entorno psicosocial saludable en el trabajo», la Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte que más de 840.000 personas mueren cada año por riesgos como el estrés crónico, el agotamiento y el acoso laboral. En Chile, las enfermedades de salud mental de origen laboral vienen en aumento sostenido desde la pandemia, con mayor impacto en sectores como la agricultura, el comercio y la construcción, rubros clave en regiones como O’Higgins y el Maule.
La OIT llama a rediseñar el trabajo desde su base: revisar cargas, garantizar la desconexión digital y evaluar de verdad el bienestar de las personas. La ley de 40 horas fue un paso, pero no alcanza si no cambia también la forma en que se organiza y gestiona el trabajo cotidiano. Prevenir no es un gasto. Es una obligación.






