Bull X-Alps, como la joya de la corona. Esta competencia redefine los límites humanos al combinar el montañismo extremo con el vuelo libre: los atletas deben conquistar cimas a pie para luego lanzarse al vacío y cubrir distancias estratégicas.
En este escenario de gigantes, Félix Ernesto Camaño Orellana, a sus 39 años, está a las puertas de una hazaña sin precedentes para el deporte chileno. Con apenas dos años de experiencia en la disciplina, Félix ha logrado lo que a muchos les toma una década: clasificar a una de las citas más prestigiosas y extremas del planeta. Su mérito es absoluto: entre los mejores exponentes de la Tierra, “yo soy el único que va desde Chile”, asegura con legítimo orgullo.
Un ascenso meteórico
La clasificación de Félix no fue obra del azar, sino de una disciplina inquebrantable. Destacando en la modalidad de vuelos de distancia o travesía (XC), y tras alcanzar el segundo puesto en el ranking nacional, su perfil de atleta multidisciplinario —con pasado en competencias como la Spartan Race— captó la atención de la organización internacional. Así, se convirtió en uno de los 160 pilotos seleccionados en todo el mundo para este desafío.
La noticia fue tan impactante que incluso para él resultó difícil de procesar. “Cuando yo recibí la noticia de que clasifiqué, yo no lo creía… soy tan incrédulo que lo traduje. O sea, yo dije: ‘No, esto está mal’”, relata sobre el correo electrónico en inglés que confirmó su lugar en la línea de partida. Desde ese instante, su preparación dio un giro radical hacia el Hike and Fly (subir corriendo y bajar volando).
Entrenamiento al límite en Machalí
Para enfrentar los Alpes, Félix ha convertido los cerros de Machalí en su centro de alto rendimiento. Su rutina es extenuante: entrena cargando más del doble del peso que llevará en Europa. “Entreno con alrededor de 20 kg. Subo solo con el objetivo de poder estar aclimatándome a cargar mucho peso, cosa que después se me haga más fácil cargar mi equipo”, explica. En Austria, su equipo técnico pesará apenas 9 kg, pero la exigencia física será máxima.
La competencia, que arranca el 28 de mayo, es un implacable filtro de resistencia. Tras una carrera inicial de trail running, la mitad de los pilotos quedará fuera. Solo 80 pasarán a la fase de vuelo el segundo día, y apenas 40 disputarán la final del tercero. Los mejores obtendrán el derecho a realizar una travesía épica de 1.000 kilómetros cruzando la cordillera europea.
El desafío del financiamiento: Un llamado a las empresas
Pese al carácter histórico de su clasificación, el respaldo económico sigue siendo el principal obstáculo. Hasta ahora, el sueño de Félix se sostiene gracias a su propio esfuerzo y al apoyo de pequeños emprendedores de Chimbarongo y Panguipulli, como heladerías y carnicerías locales que han apostado por él.
Sin embargo, para un deportista que lleva la bandera de Chile a la élite mundial, el apoyo de las pymes locales no es suficiente para cubrir los altos costos de pasajes, traslados y estadía en Europa. Félix es enfático en la necesidad de respaldo corporativo: “El apoyo de empresas es vital… cualquier auspicio que pueda llegar de empresas más grandes siempre va a ser bienvenido”.
Félix Camaño viajará a Austria el próximo 25 de mayo para enfrentar uno de los desafíos más exigentes del parapente mundial, con el objetivo de posicionar a Chile en esta competencia internacional y abrir camino para futuros deportistas en la disciplina.






