Desde las olas de Pichilemu hacia el alto rendimiento continental. Así se podría resumir a Rafael Cortez, surfista de 29 años, pichilemino y actual integrante del Team Chile en la modalidad longboard, quien viene de una destacada seguidilla de grandes resultados internacionales y ya proyecta sus próximos grandes desafíos.
El 2023 marcó un hito en su carrera tras obtener la medalla de plata en los Juegos Panamericanos, mientras que en diciembre del año pasado volvió a subirse al podio al alcanzar el segundo lugar en los Juegos Bolivarianos Ayacucho-Lima 2025, una experiencia que el propio deportista califica como clave en su proceso competitivo.
“Sabía de ese campeonato hace bastante tiempo y lo vi como un gran desafío, sobre todo porque se realizó en la misma ola donde se disputarán los Juegos Panamericanos de Lima 2027. Fue una instancia muy valiosa para medirme ante los mejores como una instancia previa a lo que viene”, explicó Cortez en conversación con El Tipógrafo.
Pese a no haber podido desplegar su mejor versión en la final, el surfista regional valoró el nivel del certamen y el haber superado a exponentes locales en condiciones especialmente complejas. “Competir en Perú siempre tiene un grado extra de dificultad, por las olas y por el nivel de sus representantes”, señaló.

Con la mirada puesta en el futuro, Rafael Cortez ya definió sus principales objetivos para esta temporada. “Mis metas este año están claras: clasificar a los Juegos Panamericanos de Lima 2027. Para eso debo hacerlo a través del Panamericano de surf y del ISA, que es el mundial”, adelantó.
En cuanto a su preparación, el longboardista reconoce que el verano es una etapa clave. “Estoy surfeando todos los días, tratando de pasar la mayor cantidad de tiempo posible en el agua. Además, realizo entrenamiento complementario fuera del mar, principalmente para prevenir lesiones”, comentó.
No fue un inicio de año sencillo. Cortez reveló que durante los últimos meses debió enfrentar un complejo estado de salud. “En diciembre y enero tuve una neumonía, producto de no cuidarme bien tras un resfriado fuerte y haber surfeado y entrenando con fiebre. Hoy ya estoy recuperado y enfocado”, afirmó.
Pese a esas dificultades, el surfista asegura sentirse en un buen momento deportivo. “Cada año voy sumando más experiencia, entendiendo mejor el criterio de los jueces y adaptando mi surf a lo que ellos buscan. He hecho cambios en mis tablas, en mis quillas y en el equipamiento, y eso me ha permitido mejorar mis resultados”, explicó, destacando la constante evolución que exige el alto nivel competitivo.
Rafael comenzó su vínculo con el surf a temprana edad. Entre los 13 o 14 años corrió su primera ola siendo parte de un taller escolar y desde entonces no ha dejado de hacerlo. “Una vez que uno conoce el mar, te cambias la vida y todo empieza a girar entorno a él, por lo menos es lo que a mí me pasó y es lo que me cautivó de surfear y de cómo conectarse con este medio que es parte del medio ambiente”, apuntó.
Finalmente, Cortez entregó un mensaje a quienes sueñan con iniciarse en el surf. “No solo en la región, sino en todo el territorio tenemos una costa increíble, una cancha natural llena de oportunidades. Hoy es mucho más accesible practicar este deporte, hay talleres municipales y clases gratuitas, especialmente en Pichilemu. El mar está vivo, en movimiento y surfear por la ola es algo que uno solo lo puede describir cuando lo vives”, concluyó.







