La discusión por el futuro de la Segunda División Profesional continúa sumando voces desde los clubes, en medio de un escenario marcado por la incertidumbre económica y los ajustes estructurales que evalúa la ANFP para la denominada división de bronce del fútbol chileno.
La semana pasada, El Tipógrafo sostuvo conversaciones con Enrique Vera, presidente de Colchagua FC, quien entregó detalles de lo abordado entre la ANFP y los timoneles de la categoría respecto a un eventual nuevo formato de campeonato.
En aquella instancia, se planteó la posibilidad de dividir el torneo en dos grupos de siete equipos (zona norte y sur), donde los tres primeros de cada serie avanzarían a una liguilla por el ascenso, instancia en la que el campeón obtendría el cupo a la Primera B. Paralelamente, los tres últimos de cada grupo disputarían una liguilla para evitar el descenso, mientras que los cuartos lugares definirían entre sí el último cupo a la postemporada por subir de categoría, dejando al perdedor en la pelea por no bajar.
Ante este escenario, El Tipógrafo consultó a otro representante regional. Se trata de Deportes Rengo, elenco que milita en la categoría desde 2023 y que busca dejar atrás la campaña anterior, en la que finalizó en la undécima posición con 18 puntos.
El presidente del club renguino, Francisco Aguirre, abordó el tema y señaló que desde el punto de vista deportivo, lo mejor era mantener el torneo tal como estaba programado en 2025, apuntando que para hacer el torneo más atractivo, este debiese tener al menos dos ascensos. No obstante, fue enfático en recalcar que “la realidad es que económicamente la categoría hoy es inviable, y por lo tanto hay que buscar soluciones que permitan reducir costos y hacerla sostenible”.
El eventual nuevo modelo, que contempla un campeonato de aproximadamente ocho meses con contratos para los jugadores desde marzo hasta noviembre, podría significar un alivio para las arcas de las instituciones. Sin embargo, Aguirre manifestó sus reparos: “Creo que ayuda muy poco. Lo ideal habría sido que los distintos actores del fútbol entendieran que la categoría está atravesando problemas económicos profundos, algo que se ve año a año cuando 1 o 2 clubes terminan descendiendo por temas financieros”.
En esa línea, el dirigente agregó que existieron propuestas iniciales impulsadas por los propios equipos que finalmente no prosperaron. “Habría ayudado mucho que se aceptaran los cambios que inicialmente propusieron los clubes: un campeonato de 7-8 meses, bajar el límite salarial y reducir la cantidad de profesionales de 18 a 12. Eso sí hubiera permitido que las instituciones tengan una pérdida menor”, sostuvo. Además, precisó que, si bien el torneo se extendería por ocho meses y una semana, los contratos deberían comenzar el 1 de marzo, lo que en la práctica se traduce en cerca de nueve meses de remuneraciones.
Respecto al plano estrictamente deportivo, Aguirre reconoció la dificultad que implica competir bajo el actual sistema. “Sinceramente, es difícil, sobre todo por cómo organizarnos: año a año se viene invirtiendo mucho dinero para competir por un solo ascenso. Y se hace muy cuesta arriba generar ingresos genuinos, más aún considerando que este año no estará la Liga2D, que si bien era un aporte menor, sumaba”, concluyó.
Recordemos que la Liga2D era la entidad encargada de transmitir los partidos de la división de bronce del balompié nacional y para este año no continuaría con su contrato luego de anunciar el fin de sus operaciones.
De esta manera, Deportes Rengo se suma a la discusión que atraviesa a la Segunda División, una categoría que busca redefinir su estructura en medio de un complejo panorama financiero, mientras los clubes esperan que las decisiones finales permitan asegurar su viabilidad y competitividad en el mediano plazo.






