Nadie dijo que sería fácil, y no lo ha sido. La gestión del primer gobernador regional electo de O’Higgins, ha estado marcada por distintos hitos y también cuestionamientos. Pablo Silva Amaya resultó electo en un clima político particular, en la misma elección en que se eligió a los convencionales constituyentes del primer proceso constitucional posteriormente fracasado, aunque debió ratificar su elección en una segunda vuelta.
El escenario político que enfrentará en octubre próximo cuando busque su reelección será muy distinto, pero más allá de lo electoral, hay cuestionamientos a su gestión que podrían complicar su revalidación en las urnas.
La orientación de las inversiones regionales
O’Higgins ofrece complejos números en materia económica, empleo y desarrollo, sin embargo, según los críticos de la gestión de Silva Amaya, no se aprecia un liderazgo desde el gobierno regional que busque revertir esas tendencias negativas. La región tiene un PIB que decrece y se encuentra entre las que muestran un peor desarrollo económico en el país en los últimos meses, y no se trata sólo de números, esos indicadores afectan el empleo, y por tanto la microeconomía social, y también a las empresas, particularmente a las pymes, motor indiscutido de nuestra economía, pero no parece ser una preocupación de la actual gestión al mando del gobierno regional, como apuntara el presidente regional del Partido Regionalista Verde y ex diputado Aníbal Pérez en una entrevista con El Tipógrafo.
La falta de coordinación con los parlamentarios
Para nadie es un misterio que el gobernador Silva Amaya contó con el apoyo del ex senador socialista Juan Pablo Letelier, lo que inmediatamente implica, además, que no es cercano al actual senador del mismo partido, Juan Luis Castro, pero tampoco lo es de la senadora, ahora independiente, Alejandra Sepúlveda, quien incluso barajó la posibilidad de levantar un candidato alternativo al cargo en un encuentro oficialista desarrollado hace algunos meses en Rancagua. Esta lejanía no sólo es un problema político, también afecta la gestión regional y no se limita sólo a los senadores oficialistas, se extiende además a los y las diputadas de las coaliciones que sustentan al gobierno, quienes no han escondido sus críticas a la gestión de Silva en muchos ámbitos, como por ejemplo su falta de compromiso con el gobierno central o con principios inspiradores de la actual administración de Gabriel Boric como el feminismo, según ha recalcado la diputada Marcela Riquelme en variadas ocasiones.
Sus propios casos convenios
El gobierno regional, bajo la administración de Pablo Silva Amaya ha sido fuertemente cuestionado por el traspaso de recursos a instituciones privadas, como la fundación “Amigos Saludables”, vinculada a organizaciones de personas con discapacidad de Santiago, una de cuyas dirigentes, luego de trabajar en el gobierno regional muy cercanamente con Silva Amaya, fue “reubicada” en la municipalidad de Machalí tras cuestionarse por la Contraloría General de la República un traspaso de más de $400 millones a esa fundación, lo que derivó en que ese traspaso finalmente no se concretara, pero sin explicaciones acerca de la laxitud administrativa que había permitido el traspaso, que sólo la fiscalización del ente contralor logró frenar.
La trama de O’Higgins Crea
Hace algunos años se extendió la modalidad de las corporaciones. Municipios y gobiernos regionales en todo el país buscaron formas de financiamiento y posibilidades de gastos fuera de las rígidas normas del Derecho Público y constituyeron corporaciones. En O’Higgins también se hizo, y un ejemplo es la Corporación O’Higgins Crea, que busca la gestión de recursos para emprendedores creativos, del mundo del arte y la cultura. Sin embargo, con el tiempo, comenzó a recibir financiamiento, no contra proyectos específicos en su área, sino para su funcionamiento normal, y terminó siendo completamente financiada con recursos del gobierno regional, lo que llegó al extremo de que, durante la administración de Silva Amaya, quien también preside el directorio de la corporación, en la que además laboraban numerosos socialistas o ex socialistas, se pretendiera traspasar más de $1.300 millones a O’Higgins Crea, para su funcionamiento por dos años, aunque luego de salir a la luz pública, se redujo a la mitad, cerca de $700 millones para un año.
Sin embargo, el último episodio de la trama es tan sorpresivo como desconcertante, los $680 millones originalmente asignados a la Corporación aparecieron “disponibles” en el último informe presupuestario conocido por los consejeros regionales, ¿Por qué?
Según la explicación administrativa, O’Higgins Crea no ha sido capaz de acompañar ninguno de los antecedentes que permitirían la gestión de los recursos, es más, según trascendió, la corporación habría dejado de funcionar en términos prácticos, lo que haría imposible que ejecutara esos recursos lo que habría motivado la decisión administrativa de reintegrarlos al presupuesto del gobierno regional como “disponibles” para reasignar. Sin embargo, surgen interrogantes.
¿Cómo está tan seguro el gobierno regional que O’Higgins Crea no ejecutará los recursos?, ¿Qué pasa con todas las actividades que se supone eran tan importantes para el desarrollo de las artes y la cultura en la región?
Algunas de esas preguntas podrían encontrar respuesta en la llegada de Ximena Nogueira Serrano, ex directora ejecutiva de la corporación al FOSIS, en lo que algunas fuentes cercanas al gobierno califican del primer paso de un “desembarco” en esa institución de personas ligadas a O’Higgins Crea, y que habría sido uno de los motivos de la intempestiva salida de David Mella de la dirección regional de FOSIS, al representar una eventual traba para ese proceso, y también en la salida de Flor Ilich de la Seremi de las culturas y los Patrimonios, con la posterior llegada de Cristo Cucumides, cercano a Silva Amaya y el ex senador Juan Pablo Letelier a ese cargo.
Pero quedan otras preguntas sin responder ¿Qué pasa con el inmueble cedido a esa corporación por el Ministerio de Bienes Nacionales?, ¿Cómo se explica que sólo hace algunos meses se pretendiera transferir más de $1.300 millones a una institución que hoy está prácticamente deshecha?






