Sabemos la importancia de lograr el equilibrio en la vida porque a todos nosotros nos ha tocado enfrentarnos a la dificultad cuando los excesos generan el desequilibrio. Y en el ámbito de negocios también debemos lograr el impacto equilibrado. Es común asociar el estado ideal de negocios con la prosperidad económica y nos hemos enfocado en ella por tantos siglos, que hoy terminamos enfrentándonos al cambio climático, desafíos en sustentabilidad y desigualdad de oportunidad en la sociedad.
El desequilibrio. Bajo este contexto nacen los negocios con triple impacto. Esto significa generar resultados económicos prósperos, aportar en la sustentabilidad de manera activa, e impactar en el desarrollo de la comunidad. Hoy por hoy el concepto “Triple Impacto” es más que la tendencia y perspectiva. Ya es indispensable integrar y vivirla de manera coherente tanto en nuestro negocio como en nuestro día a día.
Aquellos negocios que aportan más de la mitad del PIB mundial y representan el 90% de todas las empresas en el mundo son las PYMEs. Tras conocer estas cifras, nadie podría discutir la relevancia que tienen, donde sostiene la base de la economía. Si bien por la pandemia las pymes han sido algunas de las más afectadas debido al doble golpe de la inflación de los costos, también ha estimulado una nueva fase de adopción de tecnologías y ofrece una oportunidad para que implementen el concepto de Triple Impacto en el camino hacia la recuperación y crecimiento con la responsabilidad.
Como por ejemplo, la pandemia ha impulsado la modalidad virtual de comercialización de los productos y/o servicios y la forma ágil de entrega de ellos a la puerta de clientes, mediante la plataforma Uber, Rappi, Mercado Libre, entre otros. Sin embargo, la otra cara de moneda es que han generado muchas más basuras por el exceso de packaging y contaminación por la logística de última milla. Tal vez ya es hora de preferir packaging sustentable y empresas que ofrezcan el proceso de entrega en última milla de encomiendas mediante nuevos medios de transporte y/o nuevos modelos de distribución que sean sustentables y costo-eficientes.
Los clientes de hoy son exigentes no solo con los productos entregados sino también la integridad de las empresas, por lo que prefieren comprar desde las empresas que tienen incorporado la práctica de triple impacto. En mi experiencia personal como cliente, otro día pude optar ir a buscar el producto comprado mediante Mercadolibre en uno de sus centros de distribución que estaba en el camino al colegio de mi hija, en lugar de optar la opción de entrega a domicilio gracias a que Mercado Libre ofrece varias alternativas de centro de distribución en cada ciudad. Y no solo eso, dicha empresa tiene 50 unidades que conforman la flota de camiones eléctricos y 30 puntos de carga, y adicionalmente integra despacho inclusivo, donde apoyan a insertar personas mayor de 50 años. Esto es un triple impacto.
Si bien existen riesgos inherentes a cualquier cambio, las pymes deben comprender esta curva de impacto negativo en el contexto de su entorno comercial y clientes para maximizar el resultado de su inversión y estrategia en el crecimiento y la sostenibilidad.






