Reforma previsional ¿maquillaje o cirugía mayor?

Publicado el 13 agosto, 2019 Por Columna de Opinión

Pensar que es un avance el incremento de cotizaciones en un 4% (cargo del empleador), aumentar en 0,3 puntos porcentuales del PIB el pilar solidario o que el incremento del 4% sea administrado por un ente distinto a las vapuleadas AFPS, si bien es una mejora, no da solución a un problema dramático que hoy […]

Pensar que es un avance el incremento de cotizaciones en un 4% (cargo del empleador), aumentar en 0,3 puntos porcentuales del PIB el pilar solidario o que el incremento del 4% sea administrado por un ente distinto a las vapuleadas AFPS, si bien es una mejora, no da solución a un problema dramático que hoy atraviesan los pensionados en nuestro país.

El sistema requiere necesariamente una cirugía mayor, que no solo tiene que ver con fortalecer tangencialmente la competencia del sistema de AFP, a través de instituciones que administren el 4% de aporte del empleador. A lo anterior, se debe sumar, necesariamente, un cambio regulatorio que sea eficaz en modelar la conducta de los agentes (AFP) en post de una gestión eficiente de los fondos de los afiliados, a través de incentivos claros, los cuales restrinjan incluso las ganancias que generan las administradoras, aun cuando los fondos de sus miles de afiliados enfrenten escuálidas ganancias o pérdidas cuantiosas como en algunos períodos.

Es necesario considerar el progresivo envejecimiento de la población y las mayores expectativas de vida de la población, lo que sin duda serán un problema en las estimaciones realizadas por el gobierno con relación a las perspectivas de mejoras de las pensiones. Sumemos, además, los efectos estructurales que se irán presentando en el mercado laboral, sino se logra generar instancias de crecimiento mayores a las actuales en el largo plazo, lo que incidiría de forma considerable en la generación de lagunas previsionales en los cotizantes del sistema.

En definitiva, se requiere de consensos y voluntad de profundizar cambios en un “mercado” que claramente no alcanza el equilibrio esperado y que, al contrario, contribuye a generar mayores desigualdades. Lo que incluso sería contradictorio para el padre del libre mercado (Adam Smith), quien planteaba que el hombre podía vivir sin algunas virtudes, pero no podía faltarle la justicia.

Claramente, el actual sistema no aporta en la generación de un real espacio de justicia en términos de las tasas de reemplazo para los pensionados, llegando incluso en algunos casos a que personas mayores bajen de la línea de la pobreza debido a sus bajas pensiones.

 

Luis Madariaga

Académico

Escuela Auditoría y Control de Gestión

Universidad Finis Terrae

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