
Roque Alfaro es uno de los jugadores más queridos en Rancagua.
Aunque su paso como director técnico del Capo de Provincia no fue de los mejores, el recuerdo de los hinchas rancagüinos sigue intacto.
Alfaro estuvo en O’Higgins como jugador entre 1990 y 1992, y en esa brecha de triunfo, el oriundo de la localidad argentina de Nogoyá, se ganó a la fanaticada rancagüina con goles que han quedado en la historia.
“Bueno, O’Higgins significó, lo que fue, mi despedida del fútbol. Me fui de Rancagua con una tristeza enorme, ya que supe que no jugaba más al fútbol, pero, al mismo tiempo, tuve una gran alegría que la gente me brindó por varias temporadas en el término de mi vida como futbolista. Siempre estaré agradecido de la gente de Rancagua”, indicó Alfaro.
Sobre sus recuerdos por el cuadro celeste, el ex jugador de Newell’s Old Boys de Argentina y Panathinaikos de Grecia apuntó que “siempre tuve una gran imagen de la gente que estaba relacionada con el club. Desde los medios de prensa, dirigentes, jugadores y la hinchada. Fue na ciudad que me trató como un rancagüino más, a pesar de ser extranjero. Ha sido un orgullo tremendo haber pertenecido a un equipo como O’Higgins.
Consultado por algún partido en especial, Alfaro apuntó que “recuerdo el primer partido que jugué vistiendo la gloriosa celeste. Fue contra Unión Española ya que ahí entendió que la gente me había aceptado. No por ser argentino ni nada, sino por mi estilo de juego, que era lo que la gente le gustaba, además reemplazaba a alguien muy querido para el hincha como Merlini”.
Después de su retiro, Alfaro retorna a Rancagua en 1996, esta vez, como entrenador, pero sólo dos triunfos, un empate y cinco encuentros perdidos marcaron el paso del argentino en la banca celeste.





