El tornado de categoría EF-2 que afectó a Requínoa el pasado lunes 26 de octubre alcanzó velocidades estimadas de entre 189 y 218 kilómetros por hora, dejando cerca de un centenar de viviendas afectadas y daños estructurales en un establecimiento educacional.
Según lo reportado por autoridades nacionales y regionales, las principales afectaciones se concentraron en las techumbres de las viviendas, producto de la fuerza de los vientos.
En conversación con El Tipógrafo, Camilo Gálvez, experto y docente del área de Recursos Naturales de Santo Tomás Rancagua, explicó que el fenómeno se produjo en un contexto de inestabilidad atmosférica, con condiciones propias de la primavera, estación en la que pueden coincidir jornadas de frío y calor. A esto se sumó la presencia de humedad en la zona.
“Al mismo tiempo hubo una alteración en el viento. Si yo dividiera la atmósfera en capas, tedría algunas donde el viento estaba muy fuerte, otras capas donde estaba más bajo y la temperatura era distinta, entonces eso genera movimientos que en vez de que el viento sea solamente horizontal, se forman vientos verticales y eso muchas veces hace que se vayan alimentando y se forma una especie de ciclo”, precisó.
El especialista sostuvo que “se juntaron finalmente algunas condiciones que son más específicas. Hay registros desde 1500, 1600, de los primeros tornados registrados en Chile, y en esta zona, incluso la zona central centro-sur”, explicó Gálvez, asegurando además “que nosotros podamos a simple vista entender que viene un tornado o ver las condiciones, la verdad es que es súper difícil. Para eso existen herramientas que en Chile lamentablemente no están disponibles del todo”.
¿Podrían repetirse tornados en O’Higgins?
Consultado sobre las condiciones geográficas y climáticas de la región, el docente indicó que el valle de O’Higgins podría presentar características favorables para la generación de estos fenómenos.
“Tenemos temperaturas elevadas, humedad también. Durante el día se está calentando el suelo y eso hace que se genere humedad. Eso se eleva y ahí se va alimentando con lo que está arriba. Geográficamente una zona que está en un valle, más abierta, independiente que tengamos la Cordillera, se pueden generar estas condiciones”, puntualizó.
Respecto a la posibilidad de que se registren nuevos tornados, Gálvez sostuvo que “son fenómenos que ocurren, que han ocurrido en Chile y que van a seguir ocurriendo (…) pero no hay que alarmar a la población de que es algo que está para que se quede”, aseguró.
Por su parte, el director regional del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), Marcelo Montecinos, advirtió sobre el peligro que representan los objetos que pueden ser levantados y desplazados por la fuerza del viento.
Ante este escenario, la autoridad explicó que “elementos salen volando y pasan a ser verdaderos proyectiles en el aire, uno no sabe dónde van a caer”. En cuanto a las medidas de protección, Montecinos recomendó alejarse de los ventanales y buscar refugio en un sector interior de la vivienda y “encerrarse en algún sector donde idealmente no existan ventanas, en el baño puede ser”, indicó.
Finalmente, el director regional de Senapred explicó que anticipar la formación de un tornado es especialmente complejo. “Es imposible saber cuándo se va a formar un tornado. A no ser que ya se haya formado y tenga una dirección de avance y uno pueda informar a la población con un par de minutos antes hacia dónde va (…) No es algo que s






