Desde los seis años, la música forma parte de la vida de Mateo Román, un joven de Puente Negro, localidad rural de San Fernando, que hoy busca convertir su pasión por la percusión en una profesión. A sus 17 años, integra la Orquesta Sinfónica Juvenil Regional de O’Higgins, perteneciente a la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile (FOJI).
Cada fin de semana, Mateo recorre más de dos horas para llegar a Rancagua y participar en los ensayos. Un compromiso que mantiene desde 2022, cuando ingresó a la agrupación con apenas 13 años, motivado por compañeros que ya formaban parte de ella.
Su acercamiento a la música comenzó en un taller municipal de percusión de la Casa de la Cultura de San Fernando. Aunque en su familia no existían antecedentes musicales, el apoyo de sus padres fue fundamental para desarrollar su talento y enfrentar las dificultades de traslado.
Su madre, Viviana Rojas, recuerda los viajes, las esperas y la organización familiar necesaria para que Mateo pudiera asistir a cada ensayo. Un esfuerzo que, asegura, ha tenido efectos positivos más allá de la música.
“A Mateo la música lo ha acercado más a la gente, conoce más: su puntualidad y el ser ordenado le ha dado mucha seguridad, ha sido algo muy positivo en todo ámbito”, destacó.
Para el joven percusionista, su participación en FOJI también ha significado construir amistades y compartir experiencias con otros músicos de la región.
“FOJI me ha dado la oportunidad de conocer gente que no hubiera conocido de otra forma, gente que siempre me tira para arriba y que me motiva a seguir adelante”, expresó Mateo.
Entre sus experiencias más significativas recuerda los ensayos de La Chilenita N°3, del compositor Gabriel Matthey, donde pudo compartir con sus compañeros de percusión y el director de la orquesta. También destaca la satisfacción de escuchar cómo las interpretaciones mejoran a lo largo del año gracias al trabajo colectivo.
Actualmente cursa tercero medio y tiene clara su próxima meta: estudiar Interpretación Musical en la educación superior y, en el futuro, formar parte de una orquesta profesional.
Mientras continúa preparándose, Mateo invita a otros jóvenes a descubrir las oportunidades que ofrece la música.
“A nuevos futuros integrantes les diría que se atrevan a postular a FOJI, que le den con todo y que no se rindan fácilmente, porque es una muy bonita experiencia llena de gente increíble”, señaló.
La Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile cuenta con financiamiento del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y desarrolla espacios de formación musical para niños y jóvenes del país.






