Está comenzando el mes de la Patria, que identifica a todos los chilenos, o a lo menos a la gran mayoría, con nuestras más profundas raíces, entendidas éstas como tradiciones, folclor, comida e incontables aspectos más.
Recordamos el proceso más importante de todos los vividos a lo largo de los siglos por nuestro país, el cual no es otro que la independencia nacional.
Proceso que requirió del sacrificio de miles de habitantes de esta hermosa tierra, que se emplearon sobre la base de sus ideales, en la ejecución de acciones en busca de lograr nuestro autogobierno.
Desde el lejano 1810, el espíritu libertario se hizo realidad en la mentalidad de los patriotas de la época, los que nos heredaron con el paso del tiempo, esa profunda convicción de ser un pueblo libre y soberano.
Puede ser que parte de los chilenos no entiendan aquello, o se hayan olvidado de la importancia de la fecha, sin embargo, al llegar las fiestas patrias, con o sin conocimiento de los motivos que la originan, disfrutan igual de las actividades que año a año se llevan a cabo.
Es cierto que parte de las celebraciones no son estrictamente nacidas de la tradición chilena, lo que hasta cierto punto es esperable por la globalización y la influencia de las comunicaciones, que nos muestran permanentemente otras latitudes y realidades.
Pero, pese a ello, su origen en lo más profundo y puro, sigue siendo la alegría incontenible de brindar y celebrar por la Patria.
Esa concepción de Patria, permite dar origen al Estado y a las estructuras que lo conforman, siendo el sustrato básico del cual nacen dichos conceptos.
Es evidente y necesario, pese a que algunos no lo ven así, traer al presente la historia, para reforzar lo que somos, de tal forma de proyectar el futuro en busca del bien común general.
Entonces, existen motivos más que suficientes para celebrar y por tanto, no se peca de nada en hacerlo, muy por el contrario, el feriado está destinado a ello, los días de fiestas patrias nos abren una ventana maravillosa, que de una u otra forma, nos acerca a nuestros orígenes.
Todo lo anterior es sin lugar a dudas importante y hasta necesario, pese a lo cual me permito sugerir humildemente, que las fiestas patrias deben ser además, en espíritu y en los hechos, un factor de unidad.
Unámonos por tanto en espíritu y sentimiento para gritar un Viva Chile imaginario, que dé sentido al mes de la Patria, la misma que tanto queremos.






