Desde el pasado jueves 16 de julio, la Región de O’Higgins ha enfrentado jornadas marcadas por un intenso sistema frontal, con fuertes precipitaciones y rachas de viento, especialmente en la zona del litoral. Mientras que el viernes 17 fue el día de mayor intensidad del evento meteorológico.
En un nuevo balance regional, Senapred informó que, hasta la fecha, se contabilizan 143 personas damnificadas y 37 viviendas con daño mayor en la región. Además, se registran más de 283 milímetros de lluvia acumulada y cerca de 1,30 metros de nieve.
Entre las comunas más afectadas se encuentra Litueche, que suma 68 damnificados y 17 viviendas con daño mayor. En tanto, la delegada presidencial de O’Higgins, Susana Pinto, señaló que Las Cabras «reportó algunas emergencias mayores, pero nada que no se esté resolviendo por los equipos técnicos de los distintos servicios».

Por su parte, el director regional de Senapred, Marcelo Montecinos, advirtió que «para los próximos días y para este fin de invierno y primavera se estima que también podría haber varias precipitaciones intensas». Asimismo, confirmó que durante esta semana se mantendrían las lluvias y que un nuevo sistema frontal ingresaría el próximo jueves con precipitaciones que, «hasta este minuto», se proyectan dentro de rangos normales.
Respecto al estado de los embalses, Montecinos indicó que ninguno ha alcanzado su capacidad máxima. En ese sentido, detalló que Rapel se encuentra al 57% de su capacidad, Convento Viejo al 68% y Los Cristales en torno al 30%.
«La calle era realmente un río»
Rancagua tampoco estuvo ajena a las consecuencias del sistema frontal. Durante la jornada del viernes, el punto más intenso del evento dejó diversas calles anegadas, suspensión del tránsito en distintos sectores y viviendas afectadas por el ingreso de agua.
Inicialmente, el municipio habilitó un albergue preventivo para recibir a habitantes del campamento Río Loco. Sin embargo, otros sectores de la ciudad también sufrieron los efectos de las inundaciones.
Uno de ellos fue Rancagua Sur, específicamente la calle José Faure, donde los vecinos relataron la magnitud de la emergencia. Graciela, residente del sector, conversó con El Tipógrafo y recordó que «la calle era realmente un río».

Según relató, durante los momentos más críticos del sistema frontal, «fue desesperante, porque a los vecinos se les estaba entrando aguas servidas a las casas, los muebles se estaban echando a perder. Hay mucha gente adulta mayor que vive aquí, entonces la preocupación era tremenda».
La vecina agregó que «los autos no podían pasar porque el oleaje que formaban entraba a las casas. Era desesperante», manifestando además la inquietud que existe en el sector ante la posibilidad de nuevas precipitaciones.
Si bien destacó la rápida respuesta del municipio durante la tarde del viernes, sostuvo que «esperemos que con todo lo que se realizó, como limpiar los desagües y las calles, estemos preparados para las otras lluvias que se vienen». Asimismo, añadió: «No sé si los sacos de arena irán a ayudar en el caso de que vuelva a pasar».






