La política local parece haber perfeccionado una coreografía bien conocida: cuando las soluciones no llegan, la culpa siempre es de otro. Para los vecinos de San Fernando, la calidad de vida sigue en lista de espera mientras sus autoridades prefieren “el ring de boxeo” antes que el diálogo. El caso del alcantarillado de Puente Negro es el ejemplo de manual: una administración municipal que, ante la falta de avances, ha decidido que la mejor defensa es un buen ataque, acusando al resto del mundo de «hacer puntos políticos» y bloqueos.
En la X sesión ordinaria del Concejo Municipal, el alcalde Pablo Silva Pérez, escoltado por su director jurídico, Josep Palominos, desplegó un guion digno de suspenso. Según la dupla municipal, el proyecto de Puente Negro es técnicamente perfecto y las expropiaciones están más que saneadas. Entonces, ¿por qué no hay alcantarillado? Según el alcalde, la respuesta es simple: un «bloqueo político» orquestado por consejeros regionales republicanos que, aparentemente, no tienen nada mejor que hacer que frenar el progreso de la comuna por mero capricho electoral.
Palominos, elevando el tono dramático, calificó la situación como una «movida» de consejeros republicanos interesados en el «turismo social eleccionario». Para la municipalidad, no se trata de plazos vencidos ni de documentos faltantes; se trata de una conspiración de sectores que ya tendrían los videos de denuncia editados antes de que termine la sesión. Según la lógica municipal, si el proyecto falla, no es por falta de prolijidad local, sino porque el CORE ha decidido montar un boicot cinematográfico.
La respuesta del CORE: «No es persecución, es ineficiencia»
Sin embargo, en el Consejo Regional no parece estar siguiendo el mismo libreto. Y en sesión ordinaria 781 del plenario regional, devolvieron el golpe con una frialdad técnica que dejó en evidencia la «gestión creativa» de San Fernando. El consejero Alejandro Díaz desmanteló la narrativa del victimismo municipal revelando una cifra lapidaria: San Fernando mantiene 6 proyectos FRIL abiertos y abandonados desde el año 2021.
La lista de la «eficiencia» municipal incluye:
- La multicancha Gabriela Mistral: Un monumento al abandono, cerrada desde 2021.
- Plazas en Villa Las Tinajas y Doña Ester: Obras fantasma donde las empresas simplemente se esfumaron o quebraron ante la nula supervisión.
- Paraderos: Una reposición que parece haberse convertido en una epopeya interminable.
«Si la municipalidad gestionara bien, no habría nada que votar», sentenció Díaz, sugiriendo que el problema no es el color político de los consejeros, sino la incapacidad técnica de la administración de Silva.
El «copia y pega» como estrategia de desarrollo
El consejero Manuel Morales fue un paso más allá en la ironía, invitando al alcalde a un ejercicio poco habitual en la política local: el mea culpa. Morales recordó episodios casi cómicos, como la presentación de proyectos al fondo del 8% que eran literalmente un «copia y pega» carente de estándares mínimos, o la asombrosa logística municipal que requiere hasta a seis personas para instalar un solo letrero.
Un gobernador que no compra el libreto
Para cerrar el círculo, el gobernador regional alineó su postura con los datos duros: se le otorgó al municipio un año completo para inscribir servidumbres y se le entregaron los recursos, pero el resultado fue el mismo de siempre. Además, confirmó el rechazo de estados de pago —como en las cámaras de televigilancia— porque la municipalidad pretendía cobrar por obras que, sencillamente, no existían.
Mientras la administración de San Fernando sigue ensayando sus discursos sobre conspiraciones electorales y «artillería pesada», el CORE ha solicitado una comisión de fiscalización. Porque, al parecer, para el municipio siempre es época de campaña, pero para los vecinos de Puente Negro, siempre es época de seguir esperando un alcantarillado que se ahoga en la burocracia y la falta de autocrítica.






