El nuevo delegado presidencial para la provincia de Cardenal Caro, Patricio Arenas Román, se refirió a la clara instrucción del presidente José Antonio Kast para el cargo: presencia en el territorio, cercanía con la ciudadanía y foco en seguridad. “El presidente nos pidió terreno, terreno, terreno”, afirmó, al resumir el encargo político y administrativo que recibió tras su designación.
Arenas se refiere al día en que se enteró de este nuevo desafío: “El día viernes 13 me llamó el subsecretario del Interior y me dio la bienvenida a trabajar para el presidente José Antonio Kast”. Desde entonces, aseguró, ha debido concentrarse primero en ordenar la interna del servicio. “Estamos en pleno viendo temas administrativos”, señaló, para luego agregar que revisan “la cantidad de personas que tenemos hoy día en el servicio trabajando” y la necesidad de “reintegrar personal, debido a que igual falta mucho personal en la delegación Cardenal Caro”, asegura el titular del gobierno interior en la provincia.
El delegado sostuvo que la seguridad es uno de los ejes inmediatos de trabajo. “Es en lo primero que estamos”, dijo, detallando que para ello ha sostenido reuniones con Carabineros, la Policía de Investigaciones (PDI) y mañana con la capitanía de puerto. “Ayer me reuní con Carabineros, ya me reuní con PDI y ya mañana me toca reunirme con la Armada”, afirmó. El objetivo, añadió, es instalar coordinación desde el primer día, complementa la máxima autoridad política y administrativa del secano de O’Higgins.
Sobre la gestión que proyecta para la provincia, Arenas anticipó una agenda de terreno. “Ya el lunes se empieza a salir a terreno”, y añadió que ya se preparan para abordar materias como “el tema del Fondo Social Presidente de la República (Fondes))”, pavimentaciones y reuniones con alcaldes. “Tenemos que visitar también a algunos alcaldes”, sostuvo, porque la prioridad será recorrer comunas y aprovechar los traslados para cubrir más de una localidad en una misma jornada. “Si podemos estar todo el día en dos comunas sería genial”, afirmó. También mencionó que la idea es ajustar la agenda “con pinzas”.
Consultado por el carácter extenso y complejo de la provincia, el delegado reconoció que se trata de un territorio exigente. Aun así, insistió en que su método será de despliegue constante. “Me van a ver harto”, prometió, junto con recalcar que la cercanía con las personas es una exigencia directa del Ejecutivo. “Eso también marcó un precedente”, recalcó.
Arenas también confirmó su radicación en Pichilemu. “Yo ya estoy acá en Pichilemu”, indicó, y precisó que se trasladó el lunes, cuando partió su trabajo junto a la delegada regional Susana Pinto. “Me vine ya con mis cosas”, comentó. En el plano familiar, explicó que no se mudará con todos de inmediato: sus dos hijas mayores estudian en la universidad y los dos hijos menores seguirán en clases, por lo que su familia lo visitará los fines de semana. “Voy a ser un pichilemino más”, dijo, al subrayar que el cambio no es solo laboral, sino también personal.
Antes de cerrar, el delegado pidió un juicio por resultados. “Que me conozcan primero, que vean mi trabajo y después puedan decir: ‘Oye, lo hizo bien, lo hizo mal’”, afirmó. Y remató con un mensaje de confianza: “El presidente por algo me eligió, por algo me nominó y creo que tengo las capacidades de poder hacer una mejor provincia”. De momento, su apuesta es simple: menos oficina y más calle.






