El reciente incremento en los precios de los combustibles tendrá efectos directos y significativos en la economía chilena, especialmente en el aumento del costo de la vida. Así lo explicó el economista y docente de la Escuela de Ciencias Sociales de la Universidad de O’Higgins, Pablo Peña, quien advirtió que este escenario impactará tanto a nivel macroeconómico como en los hogares.
Según el experto, los combustibles son uno de los mercados más estratégicos, debido a su incidencia transversal en la economía. “Un alza cercana al 50% en el diésel y de un 35% en las bencinas encarece toda la cadena logística, lo que inevitablemente se traduce en un aumento generalizado de precios”, señaló. En ese contexto, proyectó que la inflación podría incrementarse entre un 1,5% y un 2% mensual durante abril y mayo, presionando directamente el presupuesto familiar.
En cuanto a la respuesta de las autoridades, Peña sostuvo que el Gobierno enfrenta un complejo escenario, tanto económico como político. Por un lado, podría optar por aumentar el endeudamiento fiscal para implementar subsidios que amortigüen el impacto en los precios; por otro, trasladar el costo a los consumidores, con las consecuencias inflacionarias y sociales que ello implica. “Es una disyuntiva relevante, porque cualquier decisión tendrá diferentes costos económicos y también políticos”, indicó.
Respecto al rol del Banco Central, el académico explicó que la principal herramienta disponible es la tasa de política monetaria. En ese sentido, anticipó que, ante mayores presiones inflacionarias, el organismo podría verse obligado a incrementarla, lo que contribuiría a contener los precios, pero también a desacelerar la actividad económica.
Sobre la duración de estos efectos, Peña aclaró que, si bien pueden ser reversibles, difícilmente esto ocurriría en el corto plazo. Esto, debido a que el conflicto internacional ha afectado la producción de petróleo y gas, presionando al alza los precios globales. “Aunque Chile no compra directamente a los países en conflicto, los precios están determinados por el mercado internacional, por lo que el impacto es inevitable”, explicó.
Panorama para regiones
El panorama para las regiones, como el caso de la Región de O’Higgins, también presenta limitaciones. Al no contar con herramientas propias de estabilización, los efectos del alza de combustibles se trasladan directamente a los costos de producción y a los precios finales. No obstante, el economista indicó que, en el corto plazo, no se esperan alzas significativas en alimentos, debido a que la producción de la última temporada ya se encuentra finalizada.
Sin embargo, advirtió que un conflicto prolongado podría afectar la próxima temporada agrícola, especialmente por el aumento en los costos de fertilizantes, insumo clave en la producción agroindustrial. “Ese es un factor que podría impactar de manera más directa a la región en el mediano plazo”, puntualizó.
Finalmente, el especialista llamó a las familias a mantener atención sobre el comportamiento de los precios, particularmente en el mercado de alimentos, donde podrían concentrarse los principales efectos del escenario inflacionario.







