En salud pública, la eficiencia no puede entenderse sólo como una meta administrativa. Es, principalmente, una responsabilidad ética con las personas. La optimización del uso de las camas hospitalarias refleja con claridad esta premisa: cuando un paciente espera horas o días por hospitalización, no solo enfrenta un retraso en su atención, sino también un riesgo real para su salud y su dignidad.
Hoy el sistema sanitario enfrenta demandas crecientes, mayor complejidad clínica y recursos limitados. En este escenario, fortalecer la gestión hospitalaria no es opcional, sino imprescindible. Optimizar el uso de camas significa reducir tiempos de espera en urgencia, mejorar la seguridad del paciente y garantizar una atención más oportuna y equitativa.
En la Región de O’Higgins hemos impulsado recorridos por hospitales cabecera de la red, con el propósito de revisar procesos, fortalecer la coordinación entre equipos y avanzar hacia estándares que permitan ingresos hospitalarios más rápidos y seguros.
Este trabajo en terreno ha demostrado que la eficiencia no depende únicamente de la infraestructura, sino del compromiso de los equipos y de una gestión articulada en red. La optimización de camas tiene un impacto que trasciende lo clínico. Reduce la incertidumbre de las familias, fortalece la confianza en el sistema público y mejora la experiencia de atención.
En definitiva, se traduce en bienestar social y en mayor dignidad para quienes requieren cuidados oportunos. Nada de estos avances sería posible sin la labor diaria de nuestras funcionarias y funcionarios de salud. Su profesionalismo, vocación y compromiso para articular procesos, coordinar equipos y resolver brechas son el verdadero motor de esta mejora continua.
A cada uno ellos, nuestro reconocimiento y agradecimiento por el trabajo silencioso y constante que realizan para que la red funcione mejor y para que las personas reciban la atención que merecen. Avanzar hacia hospitales más eficientes no significa deshumanizar la atención, sino precisamente lo contrario: poner a las personas en el centro. Porque detrás de cada indicador hay una vida que espera cuidado oportuno, digno y seguro.






