PUBLICIDAD
Columnas de Opinión

Trump, un ególatra 

MARTES, 27 DE ENERO DE 2026


La egolatría se define como “culto, adoración o amor excesivo de sí mismo”. En Chile tuvimos el caso notable de Piñera. Sufría porque el pueblo nunca lo amó. Creo que Boric linda con lo mismo.

A nivel internacional, hoy descuella el ejemplo de Donald Trump, un personaje difícil de entender, si no se tiene presente su calidad de ególatra. Si se examina su conducta, no es un estadista, no es un hombre especialmente brillante, es una persona moralmente discutible, lo que lo destaca, es su notable narcisismo, por decirlo suavemente.

Su descaro de reclamar para sí el Premio Nobel de la Paz, argumentando que puso fin a ocho guerras, y agregando que Noruega estaría muy avergonzada por no habérselo otorgado, es un clásico de egolatría,  dicho a grito herido, sin tapujos. María Corina Machado, astuta como es, lo visitó en la Casa Blanca y se ganó su apoyo, obsequiándole el diploma del Premio Nobel que ella recibió.

Trump gritó a los cuatro vientos que Estados Unidos requería tomar posesión de Groenlandia, para evitar que rusos o chinos lo hicieran. Lo dicho es falso, porque en 1951, Estados Unidos suscribió con Dinamarca un tratado que le otorga a aquél amplias facultades para el uso militar de la isla. Lo que Trump quiere es pasar a la historia como un Presidente que incrementó el territorio del imperio. Finalmente, transigió con la OTAN en algo que ya el coloso del norte tenía. Humo.

         El caso de Venezuela es también notable. Luego de la captura de Maduro y de su mujer, se proclamó como presidente a cargo de dicho país. Curiosamente, mantuvo al chavismo en el poder, permitiendo que Diosdado Cabello y Padrino, el Ministro de Defensa, sigan haciendo de las suyas. Su intención es forzar a Delcy Rodríguez y a su hermano, a desmantelar el régimen, sin tener que exponer soldados americanos a los peligros de una guerra y, estoy seguro, ello le causa un agasajo interno muy propio de su egolatría. Nada es más placentero que mandar a los que mandan.

El análisis superficial, antes expresado, no pretende negar que es un hombre valiente, que toma decisiones audaces, y que ha logrado resultados muy positivos con dicho proceder.  Su paso por este mundo no es intrascendente, en Davos causó impacto con su discurso, menospreció al liderazgo europeo, y de una u otra manera, va saliendo con la suya, lo que es un gran mérito.

Pero, si se quiere estar bien con él, se le debe alimentar su egolatría. Palabra de ferretero.



Acerca de Mario Barrientos Ossa.
Nació en Rancagua. Egresó del Instituto Nacional y cursó Derecho en la Universidad de Chile. Es Diplomado en Administración Pública y Magíster en Derecho de la misma casa de estudios. Se desempeñó como Contralor Regional y subjefe del Departamento de Estudios de la Contraloría. Posteriormente, fue Asesor Jurídico de la División El Teniente. A contar de 1994 ejerce liberalmente la profesión en su Estudio Jurídico. Fue alcalde de Rancagua y uno de los cofundadores de la Universidad Leonardo da Vinci. Fue profesor en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación y en la Universidad de Aconcagua, cuya Revista de Derecho creó y dirigió. Se desempeñó como Abogado Integrante de la Corte de Apelaciones de Rancagua.
PUBLICIDAD
Comentarios

Cargando...

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Loading...

Tipógrafo Radio
El Tipógrafo Radio | Ottawan - Hands Up