El Estado chileno concretó este lunes el cierre definitivo del Servicio Nacional de Menores (Sename), tras 46 años de funcionamiento marcados por crisis, denuncias de vulneraciones de derechos y sucesivas reformas fallidas. Sus funciones fueron traspasadas a dos nuevos organismos especializados: el Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia y el Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil.
La medida pone fin a una institucionalidad cuestionada transversalmente por organismos internacionales, fallos judiciales y comisiones investigadoras parlamentarias, que evidenciaron graves falencias en la protección de niños, niñas y adolescentes bajo la tutela estatal.
El cierre del Sename marca un hito administrativo, pero también abre un desafío mayor: que la nueva arquitectura institucional responda a la expectativa de lograr resultados concretos y evite repetir las prácticas que llevaron al colapso del sistema anterior.






