La Encuesta Casen 2024 cambió la forma de medir la pobreza en Chile y eso también movió el mapa social de la Región de O’Higgins. El ajuste más relevante fue dejar de sumar ingresos “imaginarios” a las familias que viven en casa propia. Antes, la medición agregaba un monto equivalente al arriendo que no pagaban, como si ese dinero existiera en el bolsillo del hogar. Desde este año, ese ingreso ficticio desaparece del cálculo. A eso se suma una actualización del costo de los bienes básicos, lo que eleva el estándar para definir quién es pobre.
Con esta medición más estricta, la pobreza por ingresos del país llegó a 17,3%, mientras que O’Higgins quedó en 17,9%, prácticamente en la misma línea del promedio nacional. Para el delegado presidencial Fabio López, este cambio metodológico es clave para interpretar las cifras: “La nueva metodología es más exigente y actualizada, y fue impulsada por el gobierno del presidente Gabriel Boric”, señaló.
La región también registró una baja de 3,2 puntos porcentuales respecto a la medición anterior bajo este mismo criterio. López afirmó que estos resultados “vienen a marcar una cifra de consolidación de las cifras macroeconómicas del país”.
Estos cambios permiten observar con mayor claridad la situación de grupos que suelen quedar al margen de las estadísticas tradicionales, como adultos mayores, hogares arrendatarios y familias con ingresos ajustados, que son especialmente sensibles al costo de la vida en la región.






